¿Por qué decimos que la ESI es ideología de género?

¿Qué es la ideología? Las ideologías son ideas disfrazadas de ciencia o filosofía que pretenden explicar de modo simplista la complejidad de la realidad humana y el mundo, y para lo cual nos ofrecen remedios que pretenden perfeccionar dicha realidad. El caso paradigmático es el del comunismo, que en nombre de la lucha contra la pobreza inventó la idea simplista de la “igualdad”, la cual impuso de manera criminal para combatir el pretendido mal de la desigualdad social.[1]

¿Y qué es un ideólogo? Ideólogo es todo aquel que pretende conocer el cómo hacer del mundo un lugar mejor sin haber antes ordenado la propia vida o solucionado sus problemas personales. Marx es un caso paradigmático de esto, pero también es una característica constante de tantos ideólogos del género, los cuales muchas veces presentan graves trastornos de la personalidad y de percepción de la realidad, y dan una solución simplista a realidades muy complejas. Esas personas se cubren bajo el manto del “activista” de los derechos humanos, pretendiendo de esa manera esconder el caos interno que no han logrado superar, señalando la paja en ojo ajeno cuando en realidad tienen una viga en el propio ojo que no los deja percibir la realidad… Y cuando la solución ideológica no funciona (como ocurrió en el comunismo, o como ocurre con personas transexuales, que presentan el altísimo índice del 41% de suicidios), los ideólogos no se culpan a sí mismos o a sus pensamientos e ideas, sino que, por el contrario, culpan a los demás, a la discriminación, al prejuicio, al dogmatismo religioso…

¿Por qué son peligrosas las ideologías? Toda ideología es un sustituto al conocimiento verdadero, el cual es corroborado, o al menos no negado, por las ciencias. Por eso, los ideólogos son tremendamente peligrosos cuando toman el poder, ya que la solución simplista que proponen nunca se va a adaptar a la complejidad de la realidad humana. ¿Hay personas ricas y otras pobres? Eliminemos al rico y se acabó el problema… ¿Hay personas con distintas tendencias sexuales? Y entonces debemos crear identidades LGBT, normalizar la conducta, e imponerla como modo de vida en el sistema de educación para que no haya más prejuicios… La ideología de género es un peligro para todos, incluso, y más que nadie, para aquellos que se identifican con orientaciones sexuales LGBT o cuestionan su propia sexualidad. ¿Por qué? Porque la ideología de género deja de lado lo que la ciencia y la medicina pueden y deben aportar al respecto, lo cual la constituye en una falsa filosofía, un tipo de religión dogmática que intenta suplantar no sólo a la religión, sino también a la ciencia.[2]

A continuación presento de modo resumido el por qué los distintos presupuestos y nociones empleados en los programas de educación sexual no tienen fundamento científico.

Los proponentes de la educación sexual y los filósofos del género cometen un gran error al afirmar que el ser varón o mujer es una imposición cultural, y que por lo tanto no podemos atenernos a distinciones biológicas para explicar realidades que van mucho más allá. Contra esto es necesario afirmar que es un gran error el pensar que la naturaleza es algo estrictamente separado de las construcciones culturales que han emergido con ella. Es decir, incluso si el ser “hombre” o “mujer” fuese una construcción cultural, estas nociones tienen un fundamento en la naturaleza de la persona, un fundamento biológico y genético. En ese sentido, el ser hombre o mujer no es ni siquiera una creación o invento humano, al menos no en el sentido más profundo. Por el contrario, aquí estamos hablando de un aspecto que pertenece la naturaleza misma.

Incluso desde el punto de vista evolucionario, la “naturaleza” es aquello que “selecciona”, de tal manera que sobreviven sólo aquellos seres que tienen más probabilidades de propagar la propia especie, es decir, sus propios genes, en el tiempo. Por eso se dice que “es la aptitud la que selecciona”. Esa aptitud física hace referencia a la correspondencia entre el atributo de un determinado organismo y la demanda natural. Si el lobo no tuviese la piel que tiene, no sobreviviría al duro y largo invierno canadiense, y lo mismo se puede decir del cerebro humano con respecto a la realidad que nos rodea: el cerebro, por definición, está adaptado a la realidad, y por eso es que hablamos del conocimiento como “realidad conceptualizada”.[3] Por eso, mientras más antigua sea una categoría o característica (incluida la noción de hombre y mujer), más tiempo ha sobrevivido a la selección natural y le ha dado forma al modo de vida humano. Y esta característica puede ser una característica física, biológica, social o cultural. Lo que importa es la permanencia, incluso desde una perspectiva evolucionaria, por lo que una distinción como la de “hombre y mujer” es en sí permanente, biológica, genética y cromosómicamente real, por más que para algunos pueda parecer una construcción cultural o social.

Desde tiempo inmemorial se ha entendido al ser humano como hombre o mujer, y las ciencias, especialmente la genética, la embriología, la biología, y la zoología lo han confirmado. Aquí no estamos hablando de una construcción cultural arbitraria como “el patriarcado”.[4] Por lo tanto, incluso si el ser hombre o mujer fuese una construcción cultural, esta no es para nada arbitraria. ¿Qué es lo que hace fundamentalmente que alguien sea hombre o mujer? No son sus cromosomas, ni los roles que cumplan en la sociedad, sino la función reproductiva.[5] Es decir, si esa determinada persona, con todas las condiciones dadas, fuese a concebir una nueva vida, ¿qué función cumpliría? ¿La de ovular o la de inseminar el óvulo? La respuesta es lo que determina si alguien es hombre o mujer. Hay que resaltar esto porque la función reproductiva es un criterio mucho más profundo aún que la distinción cromosómica (XX femenino y XY macho), ya que en las aves, por ejemplo, el par cromosómico es inverso a los mamíferos (ZZ macho y ZW hembra). Es así que la zoología emplea la función reproductiva como criterio de distinción último, ya que abarca a todas las especies del planeta.[6] Por eso, la única variable que sirve de base fundamental para distinguir el sexo es la reproducción y no otros rasgos biológicos o de comportamiento. Cualquier otra cosa es ideología. Las ciencias se corroboran mutuamente cuando afirman que cada ser humano es hombre o mujer dependiendo de la función reproductiva, lo cual significa que el “binario” hombre/mujer es mucho más creíble de lo que se pensaba hasta el momento.

La ESI desconoce esto por completo, cuyo intento ideológico de transformación cultural queda al descubierto en la introducción a la edición de la ESI de 2010, en las palabras de Mara Brawer: “La escuela es uno de los ámbitos específicos para avanzar hacia la transformación de prácticas culturales fuertemente arraigadas, que profundizan las desigualdades y obstaculizan el desarrollo integral y pleno de nuestros niños y niñas.” ¿Es desigualdad el nacer varón o mujer? Y lo que es peor, la mentira: que ésta es “información científica validada”[7] con la que se pretende “desnaturalizar” modos de actuación propios del niño y la niña. La ESI, además, desconoce las diferencias con respecto a los rasgos psicológicos y la conducta entre el varón y la mujer ampliamente demostrados por la ciencia.[8] El pretender negar que los varones no se diferencien de las niñas en el juego, por ejemplo, es una ilusión utópica. Es una contradicción irracional el no permitir en el jardín de infantes que los varones jueguen a los autitos y las nenas en la casita, ya que no sólo no hay que perpetuar juegos que alientan roles tradicionales, sino que, además, cuando las nenas juegan con la casita “se reproduce una estructura familiar patriarcal”.[9] ¿Recuerda lo que hablamos sobre la idea marxista del patriarcado? (ver artículo)

Con respecto a la “orientación sexual” y demás etiquetas, como el ser heterosexual o experimentar una tendencia u orientación LGBT, estos son conceptos que en realidad denotan una conducta humana, no una propiedad distintiva, fija, y biológicamente determinada en el ser humano. Esto quiere decir que las nociones “heterosexual”, “homosexual”, “lesbiana”, “bisexual”, o cualquier otro “género” son en sí conceptos simplistas y en cierta manera ideológicos, ya que no constituyen ninguna identidad personal. Lo que hay que decir, en cambio, es que el ser humano puede tener determinadas conductas sexuales. Además, dichos conceptos y etiquetas (LGBT) tampoco corresponden a la realidad concreta y compleja de cada individuo. Por eso, la educación sexual comete un grave error al introducir la idea de la “diversidad de identidades”, cuando en realidad lo que tenemos son distintas conductas sexuales de individuos concretos.

El sexo biológico es un aspecto bien definido de la naturaleza humana. Es algo tan permanente que, salvo problemas genéticos, hormonales o de origen psicológico, hay una correlación perfecta entre el sexo biológico y la “orientación sexual”. Los casos de trastornos de desarrollo sexual o de ambigüedad (por problemas genéticos y hormonales) son consideradas anomalías. La ideología de género pretende “normalizar” esas condiciones afirmando que simplemente “es un cuerpo diferente”, sin atender a la necesidad de atención médica que la persona necesita. Por eso podemos afirmar sin temor que la biología, la psicología, y la filosofía están de acuerdo en afirmar que el sexo es una realidad corporal, y que este sexo corporal se manifiesta socialmente como género. La biología no discrimina, a la biología hay que reconocerla y aceptarla. Que haya personas que tengan dificultades en identificarse con el propio sexo no significa que el sexo es algo subjetivo o fluido. Además, la psiquiatría ha demostrado claramente que la mayoría de los niños que no se identifican con su sexo biológico logran superarlo al llegar a la edad adulta, es decir, con el paso del tiempo. Por eso, es alarmante que la educación sexual aliente procedimientos que son no solamente peligrosos, sino también irreversibles. El número de transexuales que se lamentan de por vida el haber hecho la transición es altísimo, como es muy alto el número que busca hacer una “detransición”.[10]

Esto demuestra el carácter ideológico de definiciones de la sexualidad humana empleadas en programas de la ESI, la cual es tomada de un órgano político como la OMS, la cual define a la sexualidad como

“una dimensión fundamental del hecho de ser humano. […] Se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones. La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales. […] En resumen, la sexualidad se practica y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos”.[11]

Es decir, son tantos los fenómenos que enmarca, que en definitiva lo que define es la experiencia humana, no un aspecto de ella, lo cual desemboca en una definición del ser humano como ser sexual. Esto que obviamente se hace para escapar al problema que plantea la ciencia, especialmente la biología, la embriología y la genética. Es una “sexualidad integral” porque abarca todo lo que significa ser humano. Y lo que es peor, es la sexualidad lo que constituye al ser humano como tal: “Consideramos a la sexualidad como una de las dimensiones constitutivas de la persona, relevante para su despliegue y bienestar durante toda la vida, que abarca tanto aspectos biológicos, como psicológicos, socioculturales, afectivos y éticos”.[12]

Estos elementos manifiestan el carácter ideológico de este movimiento, ya que no atiende a la solución que la ciencia y la medicina pueda proveer. Su intento es el de imponer una visión totalitaria de la realidad sin importarle el bienestar personal de la persona que se considera LGBT. Es decir, la ideología de género usa de la mentira como su arma más letal. Y a la mentira se la combate con la verdad, en este caso, la verdad científica, médica, y filosófica.

®Pablo Munoz Iturrieta

  1. Es así que se hablan de 100 millones de víctimas en la Unión Soviética, 60 millones en la China de Mao, los horrores de los campos de exterminio de Camboya con sus dos millones de cadáveres, los miles asesinados por el régimen de Castro en Cuba, más las innumerables víctimas del terrorismo marxista en Hispanoamérica y África, entre otros.
  2. Toda ideología pretende suplantar una religión y constituirse como tal, lo cual ha sido explicado admirablemente por Feuer, Lewis S., Ideology and the ideologists, Oxford, Blackwell, 1975.
  3. Cf. Fabro, Cornelio, L’Anima: Introduzione al problema dell’uomo, ed. Christian Ferraro, Segni, Roma, EDIVI, 2005; La fenomenologia della percezione, 1. ed., Segni (Roma), EDIVI, 2006; Percezione e Pensiero, 3 ed., Segni (Roma), EDIVI, 2008.
  4. Cf. Peterson, Jordan B., 12 Rules for Life: An Antidote to Chaos, 2018, pp. 12-15.
  5. Hay aves machos que cumplen el rol “femenino”, como es el caso de los pingüinos. Cf. Ancel, André, Michaël Beaulieu, y Caroline Gilbert, The different breeding strategies of penguins: a review, Comptes Rendus Biologies, 2013, 336, no. 1, pp. 6-7.
  6. Cf. Marshall Graves, Jennifer A. y Swathi Shetty, Sex from W to Z: Evolution of vertebrate sex chromosomes and sex determining genes, Journal of Experimental Zoology, 2001, 290, no. 5, pp. 449-462.
  7. Subsecretaría de Equidad y Calidad Educativa y Dirección Nacional de Gestión Educativa, Educación Sexual Integral para la Educación inicial, Buenos Aires, Ministerio de Educación, 2010, p. 7.
  8. Ver, por ejemplo, Schmitt, David P., Anu Realo, Martin Voracek, y Jüri Allik, Why Can’t a Man Be More Like a Woman? Sex Differences in Big Five Personality Traits Across 55 Cultures, Journal of Personality and Social Psychology, 2008, 94, no. 1, pp. 168-182; Mac Giolla, Erik y Petri J. Kajonius, Sex Differences in Personality are larger in Gender Equal Countries: Replicating and extending a surprising Finding, International Journal of Psychology, 2018, pp. 1-7.
  9. Subsecretaría de Equidad y Calidad Educativa y Dirección Nacional de Gestión Educativa, ESI, p. 18.
  10. Al respecto, se ha publicado en estos días un libro por uno de los primeros transexuales de la historia, el cual recoge cientos de testimonios de la comunidad transexual acerca de las dudas, el arrepentimiento por lo que hicieron, y la búsqueda desesperada para “detransicionar”. Cf.Heyer, Walter, Trans Life Survivors, Bowker Identifier Services, 2018.
  11. Reunión de Consulta sobre Salud Sexual, convocada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), en colaboración con la Asociación Mundial para la Salud Sexual, que se realizó del 19 al 22 de mayo de 2000 en Antigua Guatemala, Guatemala. Citado en Subsecretaría de Equidad y Calidad Educativa y Dirección Nacional de Gestión Educativa, ESI, p. 11.
  12. Ob. Cit., pp. 11-12.

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El presente artículo está basado en mi próximo libro “Ideología de género y educación sexual”, el cual está basado en más de 800 artículos científicos sobre el tema. Los expertos consultados se cuentan entre las autoridades más importantes en el mundo científico en los campos de la genética, psiquiatría, endocrinología, epidemiología, epidemiología psiquiátrica, neurología, neurociencia, neuroinmunología, genética, biología, pediatría, medicina interna, y sociología. También han sido consultados multitudes de personas víctimas de la ideología de género, y sus testimonios trágicos verán por primera vez la luz en estas páginas. A ellos y sus familias van dedicadas estas páginas, porque debemos encontrar un camino para aliviar su sufrimiento.

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