La historia de David Reimer y la ideología del “género”

De todos los artículos académico analizados, el primero en usar el término “género” es un artículo de 1955 del profesor de psiquiatría John Money, de la universidad Johns Hopkins.[1] El artículo de Money se centra sobre el tratamiento de lo que él llama niños “intersexuales” (el término que se usaba hasta el momento era “hermafrodita”).

Ahora bien, hay casos de individuos que son biológicamente “intersexuales”. Esto significa que su anatomía sexual es ambigua, generalmente por razón de anomalías genéticas. Por ejemplo, el clítoris y el pene se derivan de la misma estructura embrionaria. Cuando hay un problema genético, puede ocurrir que una bebé tenga un clítoris anormalmente grande o un bebé un pene anormalmente pequeño, lo que hace que el sexo biológico sea difícil de determinar, incluso mucho después del nacimiento.

En su artículo, Money postuló que la identidad de género, al menos para estos niños, era fluida, es decir, intercambiable, y que podía reconstruirse por medio de intervenciones quirúrgicas. Para él, hacer que un niño se identifique con un determinado género solo requería la construcción de genitales típicos de un determinado sexo y la creación de un ambiente apropiado para que el niño se identifique con ese género (por ejemplo, si se decidía que fuera niña, rodeándolo de muñecas y poniéndole vestiditos). El género que el Dr. Money elegía para estos niños en tratamiento solía ser femenino. La razón de tal decisión no estaba fundada en la genética o la biología, ni en el pensar que estos niños eran realmente niñas, sino por el simple hecho de que en ese momento era más fácil quirúrgicamente el construir una vagina que un pene.

Ahora bien, de hecho, los casos de niños “intersexuales” o hermafroditas son rarísimos, por lo que el Dr. Money no podía desarrollar sus habilidades quirúrgicas. Y es por eso que sus pacientes fueron niños a los cuales se engaño desde temprana edad…

El paciente más conocido del Dr. Money fue David Reimer, un niño canadiense que nació normal, sin ningún tipo de anomalía genética o sexual. Sus padres decidieron circuncidarlo debido a que tenía dificultares al orinar. Sin embargo, durante la pequeña intervención, el pene del bebé fue dañado, lo cual causó una gran infección por la que los médicos tuvieron que amputar su miembro. Es así que los padres llegaron a la oficina del Dr. Money, en Baltimore, el cual, al haberse enterarse del caso, les ofreció un tratamiento “único”.

David fue criado por sus padres como niña, a la cual decidieron llamar Brenda. A lo largo de su niñez se le proporcionaron intervenciones tanto quirúrgicas como hormonales para asegurarse de que desarrollara las características sexuales típicas de una mujer. Sin embargo, el intento de ocultarle al niño lo que le había sucedido no funcionó. A pesar del tratamiento hormonal, y lucir como una niña, de modo consistente declaró que se sentía varón. Esto lo llevó a grandes traumas y tratamiento psiquiátrico, por lo que finalmente, a la edad de 14 años, el psiquiatra le recomendó a sus padres que le dijeran la verdad. Fue así que David comenzó el difícil proceso de revertir las intervenciones hormonales y quirúrgicas que se habían realizado para feminizar su cuerpo. Pero el tormento de su dura experiencia infantil nunca lo abandonó, y se quitó la vida en 2004, a la edad de 38 años.[2]

 

David Reimer, una de las tantas víctimas de la ideología de género, es un ejemplo del daño causado por ideologías pseudo-científicas. El sexo no es algo que se pueda reasignar social y médicamente en los niños.

©Pablo Munoz Iturrieta

[1] John Money, “Hermaphroditism, gender and precocity in hyperadrenocorticism: psychologic findings,” Bulletin of the John Hopkins Hospital  95, 6 (1955): 253–264.

[2] La historia completa de David Reimer puede leerse en John Colapinto, As Nature Made Him: The Boy Who Was Raised as a Girl (New York: Harper Collins, 2000).

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El presente artículo está basado en mi próximo libro “Ideología de género y educación sexual”. El libro está basado en más de 800 artículos científicos sobre el tema. Los expertos consultados se cuentan entre las autoridades más importantes en el mundo científico en los campos de la genética, psiquiatría, endocrinología, epidemiología, epidemiología psiquiátrica, neurología, neuroinmunología, genética, biología, pediatría, medicina interna, y sociología. También han sido consultados multitudes de personas víctimas de la ideología de género, y sus testimonios trágicos verán por primera vez la luz en estas páginas. A ellos y sus familias van dedicadas estas páginas, porque debemos encontrar un camino para aliviar su sufrimiento.

 

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