La ideología de género odia la ciencia

La disforia de género es un serio problema de salud mental. Es una realidad que hay personas que la padecen, eso no lo podemos negar. El problema es que por medio de los medios y la educación se está imponiendo una ideología que no tiene ningún fundamento científico que trata de darle una justificación por medio de elucubraciones filosóficas sin fundamento. La ideología de género, en definitiva, es un sistema de creencias que cada vez más se parece a un dogmatismo ciego, un culto, un tipo de gnosticismo moderno que niega la realidad física para dar lugares a falsas percepciones, y que el Estado impone al público como religión oficial.

Hay que remarcarlo una y otra vez. La agenda del movimiento LGBT no tiene nada de científico. En mi próximo libro analizo unos 800 artículos científicos que lo demuestran. Los propulsores de la ideología del género usan un lenguaje que suena a científico para camuflar su verdadero rostro.[1] Y hay de aquel que se oponga… la paradoja es que se lo considera como enemigo de la ciencia.

Uno de los problemas más grave para la ideología de género, el cual es un obstáculo insorteable, es que la ciencia no ayuda al argumento sobre el género. Para nada.

El Manual de Diagnóstico de Desórdenes Mentales, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría, por ejemplo, señala que, de aquellos niños y jóvenes que manifiestan “disforia de género”, del 70 al 97% de varones y del 50 al 88% de las mujeres la superan al llegar a la edad adulta.[2] Y el Manual de Psicología y Sexualidad de la Asociación Americana de Psicología afirma que la gran mayoría de niños y niñas con disforia sexual terminan aceptando su sexo de nacimiento (el cual corresponde a los cromosomas XX para la mujer y XY para el varón) al llegar a la adolescencia o la edad adulta.[3]

El Dr. James Cantor, reconocido científico sobre la conducta sexual y profesor de psicología de la Universidad de Toronto, realizó importantes estudios al respecto. En un análisis de once estudios de gran escala, ha demostrado que ente el 60 y el 90% de los niños que se identifican como experimentando el transgénero (un sexo distinto al biológico, pero sin haberse sometidos a operaciones de reasignación de características secundarias) terminan superando la confusión.[4] Y otro importante estudio del 2008 llegó a la conclusión que del 80 al 95% de los niños que manifiestan disforia de género terminan aceptando su sexo biológico al llegar al final de la adolescencia.[5]

En pocas palabras, la identificación de un género distinto al biológico es algo que con frecuencia se corrige por sí solo. Es por eso que las políticas de reasignación de género por medio de bloqueadores hormonales e intervenciones quirúrgicas es un gran error que termina arruinando la vida de muchos. Uno de los dramas de la educación sexual es que alienta la administración de hormonas y las intervenciones quirúrgicas, mintiendo en lo respectivo a lo que afirma la ciencia y la medicina.

®Pablo Munoz Iturrieta

El presente artículo está basado en mi próximo libro “Ideología de género y educación sexual”. El libro está basado en más de 800 artículos científicos sobre el tema. Los expertos consultados se cuentan entre las autoridades más importantes en el mundo científico en los campos de la genética, psiquiatría, endocrinología, epidemiología, epidemiología psiquiátrica, neurología, neuroinmunología, genética, biología, pediatría, medicina interna, y sociología. También han sido consultados multitudes de personas víctimas de la ideología de género, y sus testimonios trágicos verán por primera vez la luz en estas páginas. A ellos y sus familias van dedicadas estas páginas, porque debemos encontrar un camino para aliviar su sufrimiento.

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[1] Lo ha demostrado muy bien Jonah Goldberg, The Tyranny of Clichés: How Liberals Cheat in the War of Ideas (New York: Sentinel, 2012).

[2] Cf. American Psychiatric Association DSM-5 Task Force, Diagnostic and statistical manual of mental disorders: DSM-5, 5th ed. (Arlington, VA: American Psychiatric Association, 2013).

[3] Deborah L. Tolman and Lisa M. Diamond, APA Handbook of Sexuality and Psychology(Washington, DC: American Psychological Association, 2014).

[4] Cf. Lebovitz, P. S. (1972). Feminine behavior in boys: Aspects of its outcome. American Journal of Psychiatry, 128, 1283–1289; Zuger, B. (1978). Effeminate behavior present in boys from childhood: Ten additional years of follow-up. Comprehensive Psychiatry, 19, 363–369; Money, J., & Russo, A. J. (1979). Homosexual outcome of discordant gender identity/role: Longitudinal follow-up. Journal of Pediatric Psychology, 4, 29–41; Zuger, B. (1984). Early effeminate behavior in boys: Outcome and significance for homosexuality. Journal of Nervous and Mental Disease, 172, 90–97; Davenport, C. W. (1986). A follow-up study of 10 feminine boys.  Archives of Sexual Behavior, 15, 511–517; Green, R. (1987). The “sissy boy syndrome” and the development of homosexuality. New Haven, CT: Yale University Press; Kosky, R. J. (1987). Gender-disordered children: Does inpatient treatment help?Medical Journal of Australia, 146, 565–569; Wallien, M. S. C., & Cohen-Kettenis, P. T. (2008). Psychosexual outcome of gender-dysphoric children. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 47, 1413–1423; Drummond, K. D., Bradley, S. J., Badali-Peterson, M., & Zucker, K. J. (2008). A follow-up study of girls with gender identity disorder. Developmental Psychology, 44, 34–45; Singh, D. (2012). A follow-up study of boys with gender identity disorder. Unpublished doctoral dissertation, University of Toronto; Steensma, T. D., McGuire, J. K., Kreukels, B. P. C., Beekman, A. J., & Cohen-Kettenis, P. T. (2013). Factors associated with desistence and persistence of childhood gender dysphoria: A quantitative follow-up study. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 52, 582–590

[5] Cohen‐Kettenis, P. T., Delemarre‐van de Waal, H. A. and Gooren, L. J. (2008), The Treatment of Adolescent Transsexuals: Changing Insights. The Journal of Sexual Medicine, 5: 1892-1897.

Version 3

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