La irracionalidad de la ideología: la “trans” edad

Una de las mejores maneras de mostrar lo irracional y mentiroso de una ideología es simplemente mostrando sus consecuencias en otros aspectos de la vida.

Esos argumentos han explotado por el internet con diferentes “memes” que en tono jocoso nos muestran lo imposible del planteo de la “perspectiva” de género.

Sin embargo, aún mejor que esos memes graciosos son aquellos hechos en los cuales se manifiesta lo irracional del planteo.

Este es el caso del planteamiento que se volvió viral en estos días: hombre holandés pide cambiar su edad legal de 69 a 49, y usa como argumento la pseudo-filosofía del género.

Sabíamos que tarde o temprano esto iba a ocurrir. Y ocurrió… El hombre, Emile Ratelband, acudió a una corte holandesa para pedir que su fecha de nacimiento cambie del 11 de marzo de 1949 al 11 de marzo de 1969…

Tan pronto como alguien comete el error de abrir las compuertas de la filosofía del género, la cual sostiene erróneamente que el género no está determinado biológicamente, no hay que esperar más que una inundación de falsos argumentos legales que dejan de lado a la ciencia más básica.

Un hombre en Holanda busca cambiar su certificado de nacimiento para así adaptarse a la edad que realmente “siente”. Es decir, quiere bajar de 69 a 49… En realidad usa del argumento del género y nada más, porque en una entrevista confesó que en cuanto sale con una mujer y le dice su edad, a éstas ya no les interesa más el viejo… De lo cual deducimos o que no tiene demasiado dinero, o que las jóvenes señoras no estás interesadas en quedar viudas temprano… Parece justo, ¿no?

Pero bueno, volvamos a la ciencia: la edad, como el género, se determina por simples hechos comprobados científicamente, no por lo que uno siente adentro. Por ejemplo, cuando un grupo de escaladores en los Alpes encontraron el cuerpo congelado famoso Ötzi en 1991, los científicos que estudiaron el caso establecieron que murió hace 3,500 años cuando tenía 45 años de edad. ¿Cómo lograron saber esto? El equipo científico logró reconstruir su rostro, su última comida, su ropa y su genoma, y así establecieron que Ötzi tenía 45 años, era un agricultor de piel tatuada, nativo de Europa Central, y que padecía una enfermedad cardíaca, dolor en las articulaciones, tenía varias caries, y probablemente sufría la enfermedad de Lyme antes de morir de un golpe de hacha en la cabeza. ¿Y cómo se identificaba el tal Ötzi? Eso nunca lo sabremos, salvo que encontremos su historial psiquiátrico…

Volviendo al holandés desesperado por encontrar compañía, su argumento no es para nada irracional una vez que se aceptan los presupuestos de la ideología de género. Y lo que es peor, no va a pasar mucho tiempo hasta que alguien los plantee para justificar la pedofilia. De hecho el feminismo ya lo ha hecho (como escribí aquí).

Después de todo, como Ratelband afirmó en una entrevista con The Washington Post, “en Europa y en USA somos libres. Podemos tomar nuestras propias decisiones tales como cambiar nuestro nombre e incluso cambiar el género. Mi percepción de mi cuerpo y mi mente es que tengo unos 40 o 45 años”. Al pretender tener la aptitud física y mental de un hombre mucho más joven, afirma que un cambio legal lo beneficiaría tanto profesional como románticamente. “Si tienes 69 años en Tinder, estás desactualizado”, explicó Ratelband, quien tiene siete hijos, pero “ahora no tengo pareja”. Y quiere simplemente cambiar su edad en su perfil porque “si mientes, debes recordar todo lo que dices”. Es verdad, hay un dicho que afirma que “si vas a mentir, asegúrate que tengas buena memoria”… Pero les aseguro que igual va a necesitar de su memoria, porque decir que tiene 49, aunque esté en sus documentos, no va a dejar de ser mentira… Ocurre seguido con personas transexuales que, habiendo hecho la transición a “mujeres”, muchísimas veces se refieren a sí mismos como varón… para corregirse inmediatamente del “error”.

Lamentablemente todavía no ha explicado cómo el afirmar que tiene 49 años en un documento legal no constituye una mentira legal, o cómo, después de la notoriedad que ha adquirido mediáticamente, del Polo Norte al Polo Sur sabemos que tiene 69. Tal vez se vea forzado a buscar pareja en un lugar recóndito del mundo, o en un sitio de “novias” rusas…

Esta es otra razón para seguir luchando contra la locura del género que ha invadido nuestra cultura occidental. Cambiar legalmente la edad o el género es una mentira, sin importar el estado mental o la aflicción psicológica que la persona padezca. Aquí nos encontramos ante un grave error de percepción de la realidad, tal como el de la persona anoréxica que se cree obesa.

Paremos esto ahora antes de que sea demasiado tarde.

®Pablo Munoz Iturrieta

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