Fundamentos ideológicos: La primera ola del feminismo

En el artículo anterior se planteaba cómo debemos profundizar los fundamentos filosóficos que motivan a la ideología de género. Aquí presentamos resumidamente sus “humildes” orígenes, para que quede claro su raíz totalitaria y criminal, que busca la abolición de la familia desde sus comienzos.

La corriente más antigua del feminismo es la que generalmente se considera como “primera ola” (“first wave feminism”), es decir, la primera tanda feminista (1848-1920). Su comienzo fue marcado por una convención en Seneca Falls, en el estado de Nueva York, en 1848, en la que 200 mujeres se reunieron a discutir sobre la condición social, civil y religiosa y los derechos de la mujer. Esta corriente luchó activamente por oportunidades de empleo para mujeres, por el derecho a votar, y por el aumento o igualdad de sueldo. Hay que notar, sin embargo, que este movimiento fue notablemente racista, prohibiendo la asistencia de mujeres negras a cualquier marcha o demonstración, y aclarando que los derechos por los cuales luchaban eran los derechos de la “mujer blanca”.

Muchas mujeres se enganchan con la idea del feminismo por las buenas intenciones que pueden tener con respecto a diversas situaciones injustas. El problema es que ese feminismo es cosa del pasado, y las actuales feministas usan de este discurso como pantalla. La realidad es más cruda. Y hay que notar también que, desde los comienzos del movimiento, se puede percibir la raíz ideológica del movimiento contemporáneo.

La primera corriente feminista estuvo profundamente influenciada por quien se podría considerar la primera filósofa feminista de la historia, la inglesa Mary Wollstonecraft (1759-1797). Su historia estuvo marcada por la conducta abusiva de su padre, de quien huyó a temprana edad y se dedicó a estudiar filosofía y a escribir. Este rencor contra el hombre se explica por su triste infancia, trauma que tal vez nunca pudo superar. Después de varios amores fallidos, se casó con uno de los padres del anarquismo, el filósofo inglés William Godwin (1756-1836). Su libro más influyente fue Una reivindicación de los derechos de la mujer (1792).[1] En este texto feminista clásico, acude a la filosofía social igualitaria del Iluminismo como base para la creación y preservación de la igualdad de derechos y oportunidades para la mujer. Wollstonecraft argumenta que la mujer no es naturalmente inferior al hombre, sino que ésta es una apariencia debido a la carencia de educación. El feminismo radical ya estaba en germen en sus teorías, especialmente al negar las diferencias biológicas y psicológicas entre el hombre y la mujer. De acuerdo a su teoría, Wollstonecraft especuló que, bajo las condiciones sociales adecuadas, la fuerza física del hombre y la mujer sería la misma. El problema es que no sabíamos de qué son capaces las mujeres al haber estado relegadas al hogar, como si fuera una planta doméstica, privada del esfuerzo y la estimulación física.[2] Su llamado, entonces, es a una liberación de la opresión a la que ha sido sometida la mujer, lo cual no le ha permitido desarrollarse como corresponde biológicamente. Obviamente que esto no tiene absolutamente nada de científico, y es una negación absoluta a lo que la ciencia ha demostrado.

En la tradición filosófica, las ideas de Wollstonecraft fueron tomadas por el filósofo inglés John Stuart Mill (1806-1873). Según él, en su libro La subyugación de las mujeres (1869), la mujer debería tener las mismas oportunidades que el hombre. Una vez que esto fuese concedido, no habría diferencia alguna entre ellos.[3]

Esta igualdad, aplicada al trabajo, fue insistentemente reafirmada por Karl Marx y Friedrich Engels.[4] Esta tal vez sea la razón del enamoramiento del feminismo radical por las teorías marxistas de la igualdad. Según Marx, es imposible llevar a cabo la revolución sin el fermento femenino.[5] Esta revolución no sólo va a llevar a la abolición de la propiedad privada, sino también a la abolición de la familia.[6] Es más, el feminismo radical posterior que veremos más adelante no tiene nada de original. Sus ideas son un plagio de la teoría comunista ya propuesta por Engels, por ejemplo en su Las condiciones de la clase trabajadora en Inglaterra (1844), en el cual propone un feminismo radical:

Debemos admitir que una reversión total de la posición de los sexos puede haber ocurrido sólo porque los sexos han sido colocados en una falsa posición desde el principio. Si el reinado de la esposa sobre el marido, inevitablemente provocado por el sistema industrial, es inhumano, el gobierno prístino del marido sobre la esposa también debe haber sido inhumano. Si la esposa ahora puede basar su supremacía en el hecho de que ella suministra no sólo la mayor parte, sino también la totalidad de la posesión común, la inferencia necesaria es que esta comunidad de posesión no es verdadera y racional, ya que un miembro de la familia se jacta de aportar la mayor parte. Si la familia de nuestra sociedad actual se disuelve, esta disolución simplemente muestra que, en el fondo, el vínculo de esta familia no era el afecto familiar, sino el interés privado escondido bajo el manto de una pretendida comunidad de posesiones.[7]

Es así que las ideas socialistas de la igualdad sexual fueron abrazadas por esta primera ola radical, la cual iba a resultar en la elaboración de una especie de política andrógina, en la cual no hay diferencias entre el hombre y la mujer, ya que sería difícil discernir con exactitud quién es de qué sexo, y la cual requería la abolición de la familia para llevarla a cabo.[8]

®Pablo Munoz Iturrieta

[1] Cf. Wollstonecraft, Mary, A vindication of the rights of woman, New Haven, Yale University Press, 2014.

[2] Cf. Ibid., p. 126-127.

[3] Cf. Mill, John Stuart, The subjection of women, Hackett classics., Indianapolis, Hackett Pub. Co., 1988, p. 143-145.

[4] Ver especialmente Marx, Karl y Friedrich Engels, Die deutsche Ideologie, en Karl Marx – Friedrich Engels – Werke, vol. 3, p. 5-530, Berlin/DDR, Dietz Verlag, 1969.

[5] Cf. Marx, Karl, Briefe an Kugelmann, en Marx – Engels – Werke, vol. 32, Berlin/DDR, Dietz Verlag, 1974, p. 552.

[6] Cf. Marx y Engels, Die deutsche Ideologie, p. 5-530.

[7] Engels, Friedrich, Die Lage der arbeitenden Klasse in England, en Marx – Engels – Werke, Berlin/DDR, Dietz Verlag, 1972, p. 179-180.

[8] Cf. Sypnowich, Christine, Equality Renewed: Justice, Flourishing and the Egalitarian Ideal, New York, Routledge, 2017, p. 53.

 

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El presente artículo está basado en mi próximo libro “Atrapado en el Cuerpo Equivocado”, el cual está basado en más de 800 artículos científicos sobre el tema. Los expertos consultados se cuentan entre las autoridades más importantes en el mundo científico en los campos de la genética, psiquiatría, endocrinología, epidemiología, epidemiología psiquiátrica, neurología, neuroinmunología, genética, biología, pediatría, medicina interna, y sociología. También han sido consultados multitudes de personas víctimas de la ideología de género, y sus testimonios trágicos verán por primera vez la luz en estas páginas. A ellos y sus familias van dedicadas estas páginas, porque debemos encontrar un camino para aliviar su sufrimiento.

 

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