Aprender a perder es “aprender a aprender”

Ayer, todo aquel que vio la final de tenis del US Open entre la justa ganadora Naomi Osaka y la mala perdedora Serena Williams, fue testigo del por qué es importante la madurez emocional, la cual se aprende especialmente en la niñez, y se refleja en la vida adulta de muchas maneras.

Serena Williams fue mala perdedora por varias razones:

  1. La primera y más obvia, es porque fue totalmente avasallada por la japonesa Osaka.
  2. Se quejó injustamente cuando fue justamente sancionada la primera vez. Su entrenador le dio señales de que se acerque a la red. En los Grand Slams del tenis está prohibido que el técnico se comunique de cualquier manera con el jugador. Carlos Ramos, el referí (umpire) del encuentro, le dio una primera admonición por eso. Serena Williams se sacó, le gritó por varios minutos al referí, le dijo que lo hacía por machista, que porque era mujer, y varias acotaciones sin sentido… Su entrenador rompió una regla, y en el tenis se paga con una primera amonestación. Lo más coherente hubiese sido tomar responsabilidad, como de hecho su técnico lo hizo admitiendo que le estaba indicando como jugar.
  3. Minutos después, al verse totalmente avasallada por la japonesa, Serena Williams reventó la raqueta en el suelo de la cancha. Segunda amonestación, punto regalado para la japonesa, que comenzó el juego 0-15. Serena Williams nuevamente explotó con la misma retórica feminista postmodernista, llena de narcisismo infantil.
  4. A los pocos minutos, durante un descanso, Serena Williams estalló nuevamente contra el referí, pidiéndole que tome el micrófono y le pida disculpas ante el público por haberla amonestado (recuérdese, por haber reventado la raqueta de bronca al perder puntos contra la japonesa). Lo llamó ladrón, le gritó desaforadamente, que lo hacía porque era mujer, que a los hombres no le hacen eso (recuerdo las veces que lo expulsaron al chileno Río por romper su raqueta), lo cual llevó a una tercera amonestación: perder un juego (de perder 2-4 pasó a perder 2-5 automáticamente).
  5. Terminó el partido perdiendo justamente, y se siguió quejando, cuando había sido totalmente avasallada por Naomi Osaka. ¿La culpa? El sexismo, ella era mujer, y encima negra. Ocultó que era multimillonaria, eso sí. Y la pobre japonesa, en vez de disfrutar de su triunfo histórico, nunca un japonés había llegado tan lejos, se puso a llorar ante los chiflidos del mal público. Una vergüenza.

Todo juego impone reglas que los jugadores deben seguir. Mientras más complejas, más divertido el juego. Psicológicamente, esto requiere la autorregulación de todo niño que juega, de tal manera que puedan seguir las reglas con éxito y refrenar el ego. Todo juego con reglas se caracterizan por la lógica y el orden, lo cual ayuda en gran manera a que el niño desarrolle estrategias y planificación en su juego. Jean Piaget, gran estudioso del desarrollo psicológico del niño, desarrolló la teoría de que todo juego se ubica en alguno de tres niveles cognitivos. La categoría más elevada es la de aquellos juegos cuyas reglas son aptas para niños entre las edades de 7 y 12. El jugar le enseña al niño a desarrollar disciplina, aceptar que hay reglas, y que el ir contra las reglas va contra el bien personal. Los niños lo entienden bien, aunque no todos: Serena Williams, aunque lo ha ganado todo, todavía no ha aprendido a perder.

La reacción de Serena Williams es fruto de la cultura postmoderna contemporánea, la cual se caracteriza por sacarse de encima toda responsabilidad, y acusar infantilmente al resto poniendo nombres vacíos y totalmente subjetivos: sexista, racista, xenófobo, de ultraderecha, nacionalista, nazi… No niego que existan estas malas actitudes. El problema es cuando, en actitud narcisista e infantil, se saca la responsabilidad personal culpando al prójimo por resultados que son culpa de las propias acciones. Serena Williams no se supo controlar, rompió las reglas, y encima, no sólo era culpa del referí, sino que su reacción fue ¡En defensa de los derechos de la mujer! ¿Eso? ¿Así? Una vergüenza, ya que no solo pasa por víctima y mala perdedora, sino también por pretendida justiciera.

Hay que aprender a perder, porque en la vida, a veces se gana, y a veces se aprende. Es la capacidad de ver en el por qué perdimos lo que nos hace crecer en la vida. A veces es la falta de una habilidad, o conocimiento, o experiencia. La opción es, o quejarse, victimizarse, y nunca crecer, o ver en estos desafíos una oportunidad para conocerse mejor, y decidir aprender y crecer. El que pierde mal se condena, el que pierde bien a fin de cuentas sale ganando.

Serena Williams fue un mal ejemplo, y es ella la que nos debe disculpas, en especial a Naomi Osaka y a todas las niñas del mundo que la estaban mirando, y que verán en esa actitud infantil un modo normal de actuar.

raquet

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s