Jordan Peterson condenado a curso de reeducación ideológica

El Colegio de Psicólogos de Ontario acaba de ordenar a Jordan Peterson que asista a un programa de reeducación obligatorio, con un costo de $225 dólares por hora que debe pagar de su bolsillo y que debe continuar hasta que estos “educadores” determinen que Peterson es apto para manejar las redes sociales. Su negativa a participar, y por supuesto que se ha negado, lo llevará a una audiencia pública disciplinaria y a la posible quita de su licencia profesional como psicólogo. Es decir, el psicólogo más famoso del mundo, profesor en la Universidad de Harvard y de Toronto y que ha ayudado a millones de personas por medio de sus libros y conferencias ya no podrá ejercer más su profesión en Canadá si no se somete.

La práctica de la psicología en Ontario está sujeta a regulación por parte de «colegios profesionales» -esencialmente organizaciones gubernamentales y con el mandato de proteger al público de mala conducta o mala praxis de médicos, abogados, psicólogos, trabajadores sociales, dentistas, farmacéuticos, profesores, arquitectos y muchas otras profesiones.

Ahora ¿Qué pacientes de Jordan Peterson se quejaron ante el Colegio? En realidad, ninguna de esas personas que escribieron al Colegio de Psicólogos era paciente o conocía a algún paciente de Jordan Peterson.

Entonces, ¿ qué principios psicológicos estaba supuestamente violando? Absolutamente ninguno, ya que las quejas en su contra no tienen nada que ver con la práctica de la psicología, sino que se reducen exclusivamente a quejas políticas de la izquierda progresista sobre pronunciamientos de Peterson en las redes sociales. Por ejemplo, retwittear una declaración del líder del Partido Conservador criticando las medidas del COVID, o las críticas públicas de Jordan Peterson contra a Justin Trudeau y Gerald Butts, exsecretario de Trudeau. Un denunciante también objetó una respuesta irónica de Peterson en Twitter cuando uno de sus críticos estaba preocupado por la sobrepoblación mundial, a lo que Peterson respondió: “Eres libre de irte en cualquier momento”. Además, se lo acusa de ser un “negacionista” del cambio climático, un transfóbico, sexista y no estar abierto a la “positividad corporal”, esto en relación a criticar la obesidad mórbida como un estilo sano de vida.

El Colegio de Psicólogos de Ontario ha presentado una multitud de demandas de este tipo contra Jordan Peterson desde su explosión pública hace seis años, pero jamás el Colegio le había ordenado un curso de reeducación y amenazado con quitarle la licencia para practicar su profesión como está ocurriendo ahor.

Lo curioso es que el castigo que se le impone no tiene absolutamente nada que ver con la psicología. Peterson ha sido sentenciado a un curso de formación obligatoria en comunicación en redes sociales con supuestos “expertos” cuyo título es “coaches”, pero cuyo contenido no tiene absolutamente nada con ninguna disciplina científica o clínica. Es más, yo creo que los dos coaches asignados no son más que estafadores vendehumo, que cobran $225 dólares la hora, y que serán ellos los que determinarán por cuanto tiempo Jordan Peterson deberá cursar las sesiones. ¿Cuál es el criterio para determinar que Peterson ha sido eficientemente reeducado? Cuando esos mismos reeducadores, esos “expertos”, se hayan convencido a sí mismos de que aprendió la lección y que se comportará correctamente en el futuro.

Ahora, ¿por qué nos debe preocupar lo que le está ocurriendo si posiblemente el que le quiten la licencia no le va a afectar en nada? Porque lo que le está pasando a Jordan Peterson podría pasarle a cualquiera de nosotros. Esta es la realidad de Canadá, el país que invita a miles de trabajadores que dejan todo esperanzados de ir a un mundo mejor, pero que ignoran que por no someterse a la ideología progresista o por cualquier comentario en las redes sociales pueden perder absolutamente toda capacidad de trabajar en este país.

Y esta práctica totalitaria se está extendiendo a muchos otros países, por eso debemos reflexionar seriamente sobre este problema.

Jordan Peterson, en un artículo que publicó hace unos días invita a la reflexión:

  • ¿Qué te hace pensar que algo similar no te va a pasar a ti, o a alguien que conoces y respetas o incluso amas?
  • ¿Qué te hace pensar que vas a seguir siendo capaz de comunicarte honestamente con tus médicos, abogados y psicólogos (y representantes de muchas otras profesiones reguladas) si ahora están tan aterrorizados de sus juntas reguladoras que ya no pueden decirte la verdad?
  • ¿Qué les van a enseñar a sus hijos cuando todos sus profesores (que también es una profesión regulada) tienen tanto miedo de la masa woke que se tragan todas las mentiras ideológicas que ahora se les exigen a los educadores, independientemente de si creen lo que están enseñando?
  • ¿Qué pasará en un país donde las críticas a políticos y figuras públicas se castiga con la pérdida de trabajo?
  • ¿Hasta dónde estamos dispuestos a ir por este camino, sin resistencia directa?

Jordan Peterson ya ha afirmado que no se someterá, que no será parte de ese programa de reeducación ideológica, además de no conceder que lo que sus publicaciones en redes sociales son dignas de castigo. No dará el brazo a torcer. Es más, está dispuesto a enfrentarse al Colegio de Psicólogos hasta las últimas consecuencias legales, porque como dice él, si nos quedamos callados, este totalitarismo progresista e  ideológico avanzará cada vez más.

Se supone que los colegios profesionales deben asegurarse que sus miembros sean competentes dentro de su campo, pero la realidad es que todas las asociaciones están tomando un carácter político e ideológico cuyo objetivo es hacer cumplir una ideología política o actuan como policía lingüística fuera de sus respectivos campos. La realidad es que esta es la tendencia totalitaria de la mayoría de las asociaciones médicas a nivel mundial.

Y esto es algo que en Canadá se extiende a todas las profesiones. El Colegio de Abogados de Ontario, por ejemplo, aprobó una declaración de principios que exige a todos los abogados de Ontario que suscriban y firmen una declaración en la que se comprometan a promover la diversidad, inclusión y equidad, lo que implica que dentro de sus firmas de abogados haya diversidad racial. Dado que el Colegio de Psicólogos tuvo la temeridad de enfrentarse a una persona con tanto apoyo público mundial como Jordan Peterson, solo podemos imaginar la cantidad de psicólogos con las opiniones políticas equivocadas que ya han sido sancionados antes. Por eso, la lucha de Peterson es una lucha importantísima. Su fracaso dejaría a muchas personas en Canadá totalmente vulnerables a cualquier tipo de ataque de parte de cualquier persona progresista que quiera destruir sus vidas y este es un mal que de Canadá se extenderá al resto de nuestros países. A no dar el brazo a torcer y no tener miedo a enfrentarse a estos ideólogos totalitarios que vienen por nuestros trabajos, nuestras familias y nuestros hijos.

FUENTES:

https://nationalpost.com/opinion/my-critics-have-weaponized-the-college-of-psychologists-disciplinary-process-for-political-reasons

https://financialpost.com/fp-work/jordan-peterson-order-could-happen-to-anyone-now

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