Disidentes de la ideología de género (1)

La palabra “disidente” generalmente se asocia con aquellos valientes oponentes del régimen totalitario soviético. El disidente era generalmente aquel que denunciaba la mentira comunista por medio de la verdad, y a cambio era silenciado por medio de falsas denuncias, el ostracismo o la prisión.[1] En nuestros días, el término disidente bien puede aplicarse a cuanto psicólogo y psiquiatra se oponga a la ideología del género. Y la amenaza que sufren es real: cárcel, suspensión de licencia, expulsión de la universidad, clausura de clínicas, y persecución política y mediática por doquier. Lo importante, sin embargo, es que hay grandes psicólogos, psiquiatras y científicos disidentes dispuestos a arriesgarse. A continuación, voy a relatar algunas historias reales y que ejemplifican la realidad totalitaria de la ideología de género.

En los últimos años, multitud de psicólogos y psiquiatras discreparon públicamente con el fuerte activismo LGBT que presionó para normalizar el “trastorno de identidad de género” al eliminarlo de la categoría de “trastorno”. De hecho, la edición más reciente del Manual de Diagnóstico y Estadística de Desórdenes Mentales, usado en todo el mundo, afirma que aquellas personas que deseen cambiar de género no sufren ningún trastorno, sino que, por el contrario, lo que tienen es disforia de género, es decir, muestran “una marcada incongruencia entre su experiencia y expresión de género y el género asignado”.[2] Ahora, el lobby LGBT no presentó ningún argumento científico al respecto más que la presión ideológica y los cambios legales que están ocurriendo en todo el mundo. Y el cambio en el Manual es un cambio fundamental, porque significa que el problema de las personas que sufren de transgénero, es decir, de dudas acerca de su identidad actual como hombre o mujer, es equiparado a estados como el dolor de cabeza, por el cual uno no se siente bien, pero que no quiere decir que uno sufra un trastorno. Un sinnúmero de psiquiatras se manifestó en contra, porque saben que esto no es verdad. El trastorno de identidad de género existe y merece un tratamiento compasivo, ya que es un serio problema de salud mental.

Debemos notar una y otra vez que la eliminación de dicho trastorno no fue motivada por conocimientos médicos o científicos, sino por cuestiones políticas e ideológicas.

El reconocido psiquiatra Lawrence Mayer, coautor del reporte más importante sobre Sexualidad y Género, y que se ha opuesto firmemente a la ideología de género, afirma que durante la elaboración de su informe consultó a numerosos científicos y médicos, los cuales le pidieron “no incluyera su nombre en mis agradecimientos. Algunos temían la respuesta enfurecida de los elementos más militantes de la comunidad LGBT […]. Y, sin embargo, lo más enojoso es que algunos temían represalias por parte de sus propias universidades por participar en cuestiones controversiales, independientemente del contenido del informe (un triste testimonio sobre la libertad académica).”[3]

El coautor del reporte, el Dr. Paul McHugh, es otro prominente disidente de la ideología de género. Su autoridad es particular, ya que no solamente fue el jefe del departamento de psiquiatría del hospital John Hopkins, sino que fue uno de los miembros del proyecto original de operaciones para la reasignación de género allá por 1960, y fue quien clausuró dicho experimento en 1979 debido al elevado número de suicidios. Su caso es para remarcar, ya que admite públicamente que se equivocaron tremendamente. Durante los años que fue el director del programa, el Dr. McHugh fue testigo de las nefastas consecuencias en aquellos que se dejaron arrastrar por la ideología del género:

“Lo que es más sorprendente, es que la mortalidad por suicidio de los transexuales se elevó casi 20 veces por encima de la población. Este inquietante resultado aún no tiene explicación, pero probablemente refleja la creciente sensación de aislamiento reportada por el transexual después de la cirugía. La alta tasa de suicidios sin duda desafía el prescribir la cirugía”.[4]

Una de las razones por las cuales la clínica fue cerrada, es porque las personas tratadas tenían aún más problemas que antes de la operación. La falsa esperanza de que podrían realizarse psicológicamente nunca se cumplió. Fue este doctor quien también afirmó que realizar una intervención quirúrgica en un joven con problemas de identidad de género es como realizar una liposucción en un niño anoréxico o desnutrido.[5] Y con respecto a mujeres transexuales posoperatorias, las describió como “caricaturas de mujeres” ya que la cirugía “no logró cambiar la mayoría de las características masculinas”, especialmente con respecto al comportamiento. Por eso,

“Con estos hechos en la mano, concluí que Hopkins estaba cooperando fundamentalmente con una enfermedad mental. Los psiquiatras, pensé, haríamos mejor en concentrarnos en tratar de arreglar sus mentes y no sus genitales.”[6]

[En la foto, el reconocido psicólogo clínico canadiense Jordan B. Peterson, la voz más importante en la actualidad contra la ideología de género, y el intelectual más influyente en el mundo anglosajón en el momento].

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®Pablo Munoz Iturrieta

[1] Uno de los mejores trabajos al respecto es el de Solzhenitsyn, Archipiélago GULAG, 3 vols., Barcelona: Tusquets Editores S.A., 2005.

[2] Cf. American Psychiatric Association DSM-5 Task Force, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders: DSM-5, 5th ed., Arlington, VA: American Psychiatric Association, 2013, cap. 21.

[3] Mayer McHugh, Sexuality and Gender, The New Atlantis. 2016, 50, 6.

[4] McHugh, Transgender Surgery Isn’t the Solution, Wall Street Journal. 2014, June 12.

[5] Chiaramonte, Perry (17 October 2011). “Controversial Therapy for Pre-Teen Transgender Patient Raises Questions”.

[6] McHugh, The mind has mountains: reflections on society and psychiatry, Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2006, 222.

 

 

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El presente artículo está basado en mi próximo libro “Ideología de género y educación sexual”, el cual está basado en más de 800 artículos científicos sobre el tema. Los expertos consultados se cuentan entre las autoridades más importantes en el mundo científico en los campos de la genética, psiquiatría, endocrinología, epidemiología, epidemiología psiquiátrica, neurología, neuroinmunología, genética, biología, pediatría, medicina interna, y sociología. También han sido consultados multitudes de personas víctimas de la ideología de género, y sus testimonios trágicos verán por primera vez la luz en estas páginas. A ellos y sus familias van dedicadas estas páginas, porque debemos encontrar un camino para aliviar su sufrimiento.

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4 Comentarios

  1. Hola Pablo, gracias por el dato de este profesional disidente y su experiencia profesional. Te quería hacer una corrección. Yo soy psicólogo, y vi que vos pusiste algo que tal vez no sea del todo exacta: “porque significa que el problema de las personas que sufren de transgénero, es decir, de dudas acerca de su identidad actual como hombre o mujer”. En realidad, entiendo que, en su gran mayoría (por no decor todos) no sufren dudas de identidad propiamente. Si no que tienen la certeza de que pertenecen al otro género que no se corresponde con su sexo. Lamentablemente, no son dudas según lo que pude estudiar, porque el hecho de que se constituya como certeza, hace que sea sumamente difícil poder modificarlo. Es verdad que esta certeza que tienen de estar en el cuerpo equivocado, no debe nunca ser alimentada con consejos como: “Vestite así”, o menos aún “cambiate de sexo corporal”. La intervención sobre el cuerpo es algo muy delicado en estos casos, porque el sentimiento de unidad corporal puede ser delicado también. Por eso puede pasar
    que quienes se sometan a un cambio de sexo se terminen sintiendo mal, incluso hasta intentar el suicidio. No todos, pero puede pasar. Ahora bien decirles que ellos no son lo que sienten, es decir, dudar de sus certezas también entiendo que puede ser algo que los precipite al suicidio. Porque esa certeza, a veces, representa su ser en el mundo, su sentido de existencia, que no edificaron de otro modo si no de ese, y si esto se moviera un poco podrían hasta llegar a sentir que pierden razón de ser, el hilo conductor de sus vidas, lo unico que los ata a la vida, etc. Es una opinion. Luego te puedo pasar fundamentos de estudios en esta linea. Saludos!

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    1. Muchas gracias por su comentario. La última edición del “Diagnostic and Statistical Manual” no habla de “certezas” con respecto a pertenecer a otro género. De hecho, el diagnóstico se hace basado en dos criterios: Un fuerte deseo repetido de pertenecer al género opuesto (o algún otro alternativo), y el rechazo o aversión al propio género. Esto, entonces, se define como una marcada incongruencia entre el género experimentado y el género asignado (“a marked incongruence between one’s experienced/expressed gender and assigned gender”: American Psychiatric Association, “Gender Dysphoria,” Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5 Ed., p. 452).
      Igual le agradezco notar lo de las “dudas”. Es un tema en el que hay que profundizar más, y le agradezco cualquier material adicional al respecto. Ahora bien, la discusión sobre la duda o la certeza es una discusión propiamente epistemológica, y que como tal, en cuanto a la definición de los términos, le corresponde al ámbito de la filosofía. Tanto “duda” como “certeza” son estados cognoscitivos, los cuales no necesariamente indican una adecuación con la realidad. Para eso también será necesario establecer los criterios para poder diagnosticar tanto duda como certeza.
      En el ámbito de la psiquiatría hay una gran discusión con respecto a problemas de identidad sexual. Dejando de lado el errado concepto filosófico de la “identidad” (me identifico como tal o cual, lo cual me constituye en tal o cual), hay una gran discusión con respecto a si las personas que experimentan esa incongruencia sufren de una gran duda con respecto a la propia sexualidad, o tienen certeza acerca de pertenecer un “género alternativo”
      Los estudios científicos más convincentes que leí, hablan de que al haber una correlación casi perfecta en la mayoría de la población (más del 99%) entre el sexo biológico y el género u orientación sexual, no se puede hablar de que alguien pueda tener certeza verdadera con respecto al sexo opuesto. Muchos hablan incluso de “dudas” para definir este estado. Y es por eso que es posible tratarlos y curarlos.
      Otros psiquiatras más influenciados por la ideología, hablan de “certeza” con respecto al género opuesto o alternativo, y por lo tanto, al ser un estado de certeza, hablan de que es imposible cambiar ese estado, y sería perjudicial el no seguir ese rumbo.
      Obviamente que de fondo hay un problema filosófico, y se debe definir qué se entiende por duda y certeza, y si es posible tener certeza cuando lo que se percibe como una incongruencia entre sexo biológico y orientación sexual es un error craso, y el cual tiene orígenes en un problema mental al respecto.
      Ahora bien, el Dr. Zucker, por ejemplo, el cual trató a 630 niños y cientos de adolescentes y adultos en los 30 años que duró su clínica (se la cerraron por ley, ya que en Ontario se prohibió el tratar a personas con problemas de disforia sexual), de hecho ayudó a la mayoría a superar sus problemas, los cuales tienen de base un problema psicológico. [ver mi artículo sobre los disidentes 2da parte].
      Le voy a contar una anécdota al respecto de las “dudas” o “certezas”. El testimonio lo voy a publicar dentro de poco. Un transexual y periodista, llamada Amanda Roman, me dio un testimonio impactante al respecto. Se dedicó por mucho tiempo, y todavía lo hace, a visitar grupos de apoyo “trans”. Estos grupos tienen un interesante ritual: hablan de sus dudas y miedos, dudas tremendas acerca de lo que hicieron, de cómo dudaron siempre. Ella les pide que levanten la mano si durante todo el proceso sufrían de grandes dudas. Según su testimonio, todavía no encuentra alguien que no levante la mano. Y me dijo esto: que para la comunidad trans, el hecho de que TODOS levantan la mano es un alivio, porque se dan cuenta que no están solos en las dudas que los atormentan con respecto a lo que hicieron. Ahora bien, esto no es argumento entonces para atacarlos, sino signo de que están desesperados por recibir algún tipo de tratamiento psicológico. Pero la duda es la realidad que al menos yo he visto en todas las personas con problemas de identidad sexual que he tratado.
      También tengo el testimonio de muchos jóvenes que fueron tratados en Toronto por el Dr. Zucker, jóvenes que estaban a punto de realizar la operación de reasignación de género, y cómo él los ayudó a normalizar su estado, aceptar su cuerpo y sexo biológico (vencer la aversión), y ahora viven vidas normales, algunos incluso casados y con hijos.

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  2. Evidentemente hay estímulos externos que ahondan esas dudas, llámense 1/2 de comunicación, publicidad, códigos, leyes etc… No hay intención política de corregir y ayudar favorablemente a las personas con orientación equivocada. No hay amor al próximo. Se va rumbo a la creación e inteligencia artificial. Se está creando un nuevo Frankestein pero con cuerpo social ya no individual. Y el creador no es alguien perfecto sino es el mismo hombre de barro y finito. Q el Buen Dios nos libre de tanto mal!!!!!!

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