Jordan Peterson: La situación actual en Canadá

Debido a la imagen de «paraíso perfecto» de Canadá que dan varios YouTubers con el objeto de cazar bobos y beneficiar a sus empresas de inmigración, me pareció importante compartir la opinión de la situación actual por parte de Jordan Peterson, quien indiscutiblemente es el intelectual más importante del país.


Reabran el país, antes que destruyamos algo que no podremos arreglar (por Jordan Peterson)

Pasé más de tres horas al teléfono este fin de semana tratando de contactar con el departamento de cyberseguridad de uno de los principales bancos de Canadá. Una de mis cuentas bancarias había sido cerrada (porque tuve la insolencia de entrar a Alberta — un evento demasiado inesperado para los sistemas de seguridad del banco). Me pusieron en una espera interminable, sujeto todo el tiempo a la idea de música del mundo corporativo (para calmarme). Luego me ofrecieron llamarme, llamada que recibí 45 minutos después. Entonces me pusieron en espera otra vez, y otra vez, y otra vez. Todo esto ocurrió después de que mi paciencia ya se había agotado después de tratar de volver a Canadá.

Como tantos canadienses, he sido incapaz de ver a tantas de las personas que quiero y que son lo suficientemente tolerantes como para devolver el mismo sentimiento por casi dos años. Bloqueos. Restricciones. Límites a las reuniones personales y sociales. Precauciones. Precauciones. Precauciones.

Pero todo había abierto al menos un poco, en principio, por lo que los vuelos para tales propósitos eran, en principio, posibles una vez más. Por lo tanto, mi esposa y yo aprovechamos la oportunidad el último día de 2021 para volar primero a Comox, en British Columbia, y luego, varios días después, a nuestra ciudad natal, Fairview, Alberta. Sin embargo, la aerolínea canceló/retrasó los seis vuelos que habíamos programado. Además, no contaban con el personal disponible en el aeropuerto de Edmonton. Esto hizo que la reprogramación fuera prácticamente imposible. Nos retrasamos un día entero viajando a British Columbia y luego otro día viajando a Alberta (y hubo más retrasos en nuestro camino a Toronto). Esto tomó una buena parte de nuestro viaje de ocho días. Todo esto en una aerolínea que no hace mucho tiempo era un modelo de eficiencia.

Como la mayoría de la gente en Canadá, y en el resto del mundo occidental, mi esposa y yo estamos acostumbrados a sistemas que funcionan. Cuando reservamos vuelos en el pasado, con raras excepciones, llegábamos a tiempo y con seguridad. Cuando usábamos nuestros sistemas bancarios obteníamos acceso a nuestras cuentas. Cuando teníamos que llamar a seguridad, debido a un problema de inicio de sesión, podíamos hablar con alguien que nos asistía. Y, como éramos occidentales mimados, esperábamos que así fuera siempre y de manera consistente. ¿Por qué? Porque, en general, nuestros sistemas funcionaban. Milagrosamente bien. La electricidad (y la calefacción — ya que hacen cuarenta bajo cero aquí en el norte de Alberta durante las últimas tres semanas) siempre había funcionado. Los aviones despegaban y aterrizaban a tiempo. Los bancos estaban abiertos, eran eficientes y honestos.

Pero ahora los estantes de comida están vacíos en los supermercados de Fairview. La cadena de suministro que provee nuestros alimentos está severamente dañada. Mientras estaba aquí, hablé con un empresario local que opera la pizzería donde trabajé hace cuarenta años. Ella apenas está sobreviviendo. Y esta es la realidad de la mayoría de los negocios locales.

Estuve en el teléfono durante tres horas tratando de resolver un problema bancario menor, después de ser retrasado por un día completo mientras volaba, después de haber sido demorado de manera similar solo cuatro días antes. Y, como soy un occidental pretensioso, acostumbrado a mis privilegios, me volví loco por eso. Tengo un asesor del banco que se encarga de mis asuntos y le envié a él y a su compañero una serie de quejas sobre el servicio que estaba recibiendo. Me respondieron, disculpándose, y me dijeron que apenas pueden operar debido a todas las restricciones del COVID, la escasez de personal (también causada por la enfermedad) y su incapacidad para atraer nuevos empleados — un problema que afecta a muchas industrias en este momento.

No estoy acostumbrado a sentirme particularmente compasivo por las penurias de las grandes empresas: bancos, aerolíneas, servicios públicos y similares. Espero un cierto nivel de servicio, de manera que pueda dirigir mis propios asuntos con eficacia y me vuelvo impaciente cuando surgen demoras innecesarias en el curso normal de las cosas. Sin embargo, la carta del banco me detuvo y me hizo pensar. No era solo el banco. También era la aerolínea. Eran los estantes vacíos en el supermercado en el norte de Alberta. Era la hija del hombre para el que trabajé como cocinero, cuando era adolescente. Eran los comerciantes y los pequeños empresarios con los que hablé en este viaje.

Estamos desarticulando de modo ingrato y hasta el punto de ruptura los sistemas complejos de los que dependemos y que son milagrosamente eficaces y eficientes en su operación . ¿Pueden pensar en algo más improbable que el hecho de que podamos tener acceso instantáneo y sin problemas a nuestro dinero usando el internet, por sistemas que virtualmente están libres de corrupción y manipulación? Imaginen cuánto trabajo, confianza y eficiencia era y es necesaria para hacer que eso sea una realidad. ¿Puede pensar en algo más improbable que un viaje aéreo rápido, confiable y económico, a nivel nacional e internacional, con una seguridad absoluta? ¿O la constante provisión de casi todos los bienes consumibles imaginables, para una comida una abundante, variada y barata?

Estos sistemas ahora están temblando. Los estamos comprometiendo seriamente con este flujo incesante e impredecible de restricciones, bloqueos, regulaciones y toques de queda. También estamos socavando todo nuestro sistema monetario, con los planes sociales de generosidad interminable provenientes de las arcas del gobierno para aliviar el estrés de las medidas por el COVID. Estamos jugando con fuego. Hemos demolido dos temporadas de Navidad seguidas. La vida es corta. Estas son raras ocasiones. Estamos impidiendo que los niños vayan a la escuela. Estamos sembrando la desconfianza en nuestras instituciones de una manera seriamente peligrosa. Asustamos a la gente para que obedezca. Estamos produciendo instituciones burocráticas que, hipotéticamente, tienen la salud pública en la más alta estima, pero subordinan a todas nuestras instituciones políticas adecuadas a ese fin, porque carecemos de liderazgo,y dependemos en última instancia de encuestas de opinión poco confiables para elaborar políticas de gran escala. Nunca antes en mi vida había visto una ruptura de estas proporciones con respecto a la confianza en las instituciones.

Hace poco estuve en Nashville, Tennessee (Estados Unidos). Sin cuarentenas. Sin máscaras. No hay regulaciones COVID. La gente continua normalmente con sus vidas. ¿Por qué puede ser así en Tennessee (y en otros estados de Estados Unidos, como Florida) cuando hay toques de queda (¡toques de queda!) en Quebec, dos años después de que comenzó la pandemia, con una tasa de vacunación de casi el 80 por ciento? ¿Cuando British Columbia todavía limita las reuniones sociales? ¿Cuando estamos poniendo una presión tremenda e insostenible en todos los sistemas complejos que nos han funcionado tan bien y nos han hecho la vida tan cómoda, en medio de los problemas de nuestras vidas?

La cura se ha vuelto peor que la enfermedad.

He hablado con asesores de alto nivel de los gobiernos provinciales de Canadá. No hay un plan a la vista para que esto se acabe. La idea de que la política canadiense es o debe ser regida «por la ciencia» no solo no es cierta, sino que es imposible, ya que no hay un camino directo para trasladar los hechos de la ciencia a las complejidades de la política. Estamos decidiendo, por encuesta de opinión, vivir en el miedo y volvernos cada vez más autoritarios en respuesta a ese miedo. Eso también es un peligro y es cada vez más real. ¿Cuánto tiempo vamos a pasar escondiéndonos detrás de nuestras máscaras, temerosos de enviar a nuestros hijos (que no están en peligro más grave que el riesgo de la gripe) a la escuela, cobrando a los estudiantes universitarios una matrícula completa por una «educación» virtual que en realidad es de una calidad muy inferior, creando tensiones familiares debido a la política de vacunación y, más seriamente, comprometiendo el gran motor económico del que también depende nuestra salud?

Hasta que decidamos frenar esto.

No hay caminos libres de riesgo hacia adelante. Solo hay un riesgo u otro. Elige tu veneno: esa es la opción que la vida a menudo nos ofrece. Estoy cansado de vivir bajo los dictados cada vez más autoritarios de un gobierno hiperpreocupado por un riesgo y ajeno a todos los demás. Y las cosas están temblando a nuestro alrededor.

Suficiente, canadienses. Basta, políticos canadienses. Demasiadas máscaras. Demasiadas limitaciones de reunión social. Demasiados cierres de restaurantes. Basta de socavar la confianza social. Dejen las vacunas estúpidas a disposición de quienes las quieran y listo. Dejen de usar la fuerza para forzar el cumplimiento por parte de quienes no lo quieren hacer. Algunos de estos estará medio rayado pero, en general, no están más locos que el resto de nosotros.

Pongan una fecha. Abra el maldito país de nuevo, antes que destruyan algo que no podremos arreglar.

Es hora de tener coraje.

Vivamos de nuevo.

Dr. Jordan B. Peterson

FUENTE: https://nationalpost.com/opinion/jordan-peterson-open-the-damn-country-back-up-before-canadians-wreck-something-we-cant-fix


9 Comentarios

  1. Muy acertada columna, me es inexplicable a estas alturas entender, la falta de acciones políticas, dependiendo en algunos casos del poder en turno, sumado a los constantes bombardeos publicistas que solo generan un miedo excesivo que sobrepasa el solo hecho de prevención….la gente debe aceptar aprender a convivir con esta situación, no aceptar el caos como medio impuesto pero si la mperiosa manera nueva de insertarse en un ambiente «hostil» sanitario extremo ligado a nuestras necesidades rutinarias más comunes.

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  2. gracias Pablo por compartir tan buen articulo. Es de verdad una necesidad de que nos demos cuenta de esta nueva ideologia sanitaria socava nuestra vida. depende en buena parte de las politicas de gobierno de cada pais, pero depende mas todavia de la actitud que tengamos cada uno de nosotros. te saludo desde Lima, Peru. Lamentablemente por aca tambien sufrimos toda la avalancha mediatica del gobierno, pero poco a poco la gente va despertando de su letargo y cada vez la gente comun y corriente (que quizas no se deja percibir en redes) de los mercados mas concurridos se esta dando cuenta de todas las mentiras y medidas realmente inutiles que nos imponen cada mes.

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