¿La Conferencia Episcopal Argentina cede ante la ideología de género?

En una carta y documento oficial, la Conferencia Episcopal Argentina anuncia la elaboración de un documento de tipo canónico-pastoral práctico para que el Obispo tenga los elementos suficientes para explicar a los párrocos el procedimiento a emplear con relación a ciertas leyes como las uniones del mismo sexo, la identidad de género, recepción del matrimonio o del sacramento del bautismo y la confirmación.

Ahora bien, primero tenemos que distinguir que aquí no se pretende atacar a la Iglesia, sino cuestionar el posicionamiento ideológico del documento y de varios obispos que evidentemente desconocen sobre el tema de ideología de género o por esa mentalidad progresista común hoy no se cuestionan dichas leyes antinaturales y se trata de zafar sin mayores problemas, siguiendo el lema de “ser siempre políticamente correcto”. Sea lo uno o lo otro, nos parece que es importante aclarar la cuestión, especialmente por la función de maestro que ocupa el obispo.

La batalla cultural exige hoy en día no solo formar al pueblo, sino también a sus guías espirituales, ya que sino la situación actual se va a parecer más a una parábola del Pastor perdido que a las de las 99 ovejas seguras en el corral.

Más abajo verán 3 documentos que es importante distinguir bien para hacer una buena crítica:

  1. El documento de la Conferencia Episcopal titulado “EL ACOMPAÑAMIENTO PASTORAL DE LOS FIELES  QUE HAN HECHO CAMBIO CIVIL DE GÉNERO“. Haremos una crítica a este mismo.
  2. Carta de Mons. José María Arancedo al Cardenal Gherard L. Müller, Prefecto de la Congregación  para la Doctrina de la Fe, donde se consulta acerca del proceder con respecto a la ley 26.618 (de matrimonio igualitario) y la ley 26.743 (de identidad de género).  La carta está archivada como Prot. N° 204/13, del 13 de diciembre de 2013. Al ser dirigida al organismo que vela por la doctrina, los obispos argentinos hacen gala de buena doctrina y prometen un documento “prometedor”.
  3. La respuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, aunque firmada por Luis F. Ladaria, Sacerdote Jesuita. El mismo dice que ” dicho documento podrá ser de gran utilidad para la acción pastoral para la cual ha sido pensado”. ¿Por qué firmó un secretario y no el Cardenal? No lo sabemos. La respuesta está archivada como Prot. N. 511/1956 – 46257 del 7 de abril de 2014.

Vamos al documento. Es importante notar que los obispos reconocen que “no podemos aceptar e incorporar la mencionada legislación civil al derecho propio de la Iglesia“, en referencia a la ley 26.618 (de matrimonio igualitario) y la ley 26.743 (de identidad de género). La razón es ” porque va en contra del derecho natural y del canónico  (canon 22)“. Además notan que “hay que acompañar con misericordia y paciencia las etapas posibles de crecimiento de las personas” y que “la Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio“. Hasta ahí todo bien, especialmente por la referencia a un orden natural y punto de partida de todo otro orden (la gracia supone la naturaleza), así como también la referencia a que el acompañamiento al proyecto de vida debe ser según los principios del Evangelio. Aquí no hay ningún tipo de “apoyo irrestricto al proyecto de vida del otro”. Una cosa es respetar las decisiones del otro, pero otra muy distinta es la obligación de la Iglesia a proclamar que si se quiere ser cristiano, se lo es según el Evangelio y la ley natural manifestada en los Diez Mandamientos. No hay vueltas.

Se debe notar que el documento afirma que “en ninguno de los casos se anotará como madre o padre quien es imposible que lo sea, así como inscribir varón o mujer a quien no lo es, por supuesto evitando todo lenguaje agraviante“. Además, será el obispo quien deba autorizar el bautismo de un niño adoptado por parejas del mismo sexo (caso 1), o por padres que se nieguen la realidad biológica por medio de su “identidad de género” autopercibida (caso 2).

El problema nos parece que radica en el caso 3, “Para todos los fieles que hayan hecho cambio civil de identidad de género” y que soliciten los sacramentos de iniciación. En estos casos se indica que “deberá aportar los datos anteriores al cambio civil de su documento”, pero luego se aclara que se debe anotar quecivilmente han cambiado su género. Nombre actual. En nuestra opinión esto es un error, debido a que si bien es posible que una persona cambie legalmente su nombre (sus padres le pusieron Adolph Hitler, por ejemplo, y pide un cambio de nombre), hay que remarcar que una persona no puede cambiar su identidad como hombre y mujer. El hecho de anotar en el libro que la persona cambió su “género” es una concesión indebida a una ley que el mismo documento declara como antinatural y contra el mismo derecho de la iglesia.

La noción de identidad de género es falsa y no debe ser admitida de ninguna manera en nuestra opinión. La razón es que la ideología de género presenta una nueva visión radical de la persona humana: que cada ser humano “es” el género que prefiere ser. Por eso se afirma que una niña “trans” es un varón, no una niña que se identifica como varón. Esta es en definitiva una afirmación metafísica: cada uno es lo que quiera y se sienta ser, más allá de la evidencia contraria. Son los sentimientos lo que fundamentan al individuo según esta concepción antinatural y antirrealista del ser humano.

La noción de identidad de género es falsa y no debe ser admitida de ninguna manera.

Es verdad que en el contexto de una ley como la “identidad de género” surge un gran problema, ya que no está permitido cuestionar falsos presupuestos filosóficos: que uno no nace, sino que “se hace”, “se autoconstruye”… que el género es una “construcción social” impuesta por los padres en los dos primeros años de edad… que el género es una “construcción personal” radicalmente independiente de la biología, de tal manera que las expresiones “varón y masculino podrían, con la misma facilidad, designar un cuerpo tanto femenino como masculino y mujer y femenino designar uno masculino con la misma facilidad que uno femenino”, como afirma la “profetisa” del género Judith Butler.[1] Pero la misión de la Iglesia es proclamar la verdad, tanto natural como revelada, y, por lo tanto, a la Iglesia le corresponde cuestionar fuertemente estas ideologías que atentan contra la persona humana.

Y aquí entra de lleno el Caso 4 del documento, “Para todos los fieles que soliciten una corrección de libros parroquiales, adjuntando documentación civil en donde cambia el nombre y sexo con el que fue inscripto“. El documento de la CEA señala “que en la respectiva partida se anote marginalmente así: ‘el Bautizado civilmente ha cambiado su género’. Colocando además el nombre actual, para luego expedirle un nuevo certificado, ahora con la reciente nota marginal“. En nuestra opinión no hay que ceder a una ley totalitaria y antinatural que nos pide mentir, porque de hecho al obligarnos a reconocer una identidad inexistente nos está obligando a mentir.

En nuestra opinión no hay que ceder a una ley totalitaria y antinatural que nos pide mentir, porque de hecho al obligarnos a reconocer una identidad inexistente nos está obligando a mentir.

Entonces, en nuestra opinión, no se se puede mandar a los párrocos de todo el país argentino a que, si “Pedro” se cree “Susana”, hay que ponerlo en nota marginal del Libro de Bautismos porque “la de identidad de género” así se lo permite. Eso es un error, porque se está cediendo a una ley que es antinatural, y por lo tanto no es ley. Además del peligro que esto puede implicar, ya que la gente lo va a interpretar como un aval de la Iglesia. Es un serio error en nuestra opinión.

La psiquiatría, de hecho, recomienda que cuando una persona padece un trastorno de la identidad, jamás se debe tomar una actitud que tienda a perpetuar la condición psicológica. Esto ocurre, por ejemplo, cuando los padres toman una posición neutral o incluso alientan al niño a una conducta propia del sexo opuesto, lo que en la psiquiatría se lo considera como “factor perpetuador”. La Conferencia Episcopal Argentina, sin quererlo, está dañando la condición psicológica de la persona al alentar un factor perpetuador. Ver la literatura científica al respecto, como el libro Atrapado en el cuerpo equivocado de nuestra autoría.[2]

Además, nunca debemos olvidar que Cristo no solamente nos vino a salvar del pecado por la gracia, sino también del error por la verdad. Y solamente la verdad nos hará libres.

© Dr. Pablo Muñoz Iturrieta 2021


[1] Butler, Gender Trouble, p. 6.

[2] Zucker, Kenneth J., Hayley Wood, Devita Singh y Susan J. Bradley. “A Developmental, Biopsychosocial Model for the Treatment of Children with Gender Identity Disorder”. Journal of Homosexuality,  2012, 59, pp. 369-397; Kenneth J. Zucker, “Children with gender identity disorder: Is there a best practice?”, Neuropsychiatrie de l’enfance et de l’adolescence, 2008, 56, no. 6, p. 363; Susan W. Coates y Sabrina M. Wolfe, “Gender identity disorder in boys: The interface of constitution and early experience”, Psychoanalytic Inquiry, 1995, 15, no. 1, pp. 6-38.


4 Comentarios

  1. Rotundamente es un error, para empezar “fieles”, perdón pero sin dejar de tener misericordia de dichas personas, no son fieles a Dios. Aceptar ceder ante la ideología y sus tonterías es ir en contra de Dios. Y si la iglesia acepta eso y aunque lo quieran maquillar estarán en contra de lo natural y estipulado por Dios a quién supuestamente sirven.

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  2. Excelente, Pablo, como siempre. Dios te bendiga y te siga utilizando para seguir difundiendo la Verdad de Dios, la única que nos hace realmente libres y nos permite vivir una vida abundante y plena, siguiendo a Quien dijo que Él es el Camino, la Verdad y la Vida

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  3. Argentina
    Siempre ha sido una piedra en el zapato.
    Esa posicion cultural siempre relajada para todo, realmente es como un pedazo de canada en America Latina.

    Sin desconocer que hay gente muy buena con rica espiritualidad.

    En cuanto al tema objeto de este articilo, realmente es haber puesto en manos del enemigo, leo y leo, y me resisto a creer que una Iglesia que se precia de tener más elementos de salvacion con respecto a otras, poco a poco empiece a sucumbir ante la tentacion de ser la nueva sodoma y gomorra, lo que es peor revistiendo toda esta parafernaria inmunda, inmoral, antinatural vaya a ser sacralizada dentro del seno de nuestro catolicismo.

    Es un absurdo, si se mira la manera como esta presentado el documento, esta lleno de tantos artificios, giros, y maneras de manipular la mente de quien se acerca a leerlo, es una estrategema de la que se valen los políticos para justificar actos de corrupción.

    Como se señala llamma la atención que quien firma es el secretario, es como una iglesia secuestrada por una orgia de prelados que dan rienda suelta a sus más bajos instintos, esto es una pornografía, no hay otra forma de describirlo.

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  4. Estimado

    Es un gusto tener al alcance este tipo de contenidos, que aunque turbian el alma, son necesarios para estar al tanto de lo que sucede, sobre todo en lo referente a esta nueva ola de destruccion del ser humano que se ha venido tomando nuestra América Latina.

    Gracias a usted por este esfuerzo.

    Sobre el curso de hispanidad, desafortunadamente no esta a mi alcance desde el punto de vista economico, en este momento, la pandemia ha causado estragos. Gracias

    Att

    Javier Santos Cuentas Maestre

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