¿Qué dice la ciencia sobre la “orientación sexual”? El caso del “gen gay”

La evidencia en contra de cualquiera de las identidades LGBT es demasiada evidente como para seguir afirmando que existen. Es decir, no se niega que exista el lesbianismo, la homosexualidad, etc., pero es necesario aclarar que éstas son conductas adquiridas, tal como lo denomina la ciencia, es decir, cuando se experimenta y actúa la “atracción al mismo sexo”. No podemos, entonces, hablar de una “identidad” gay, como si se naciese así y nada se pueda hacer al respecto. El elevar una conducta al nivel de “identidad” es una movida política del marxismo para aplicar la lucha de clases sociales a un nuevo campo: las supuestas luchas y opresiones sexuales por parte del patriarcado y la “heteronormatividad” contra la “oprimida” comunidad LGBT.

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represion sexual

En mi libro “Atrapado en el cuerpo equivocado” desarrollé un argumento basado en estudios de la genética clásica y molecular, los cuales ya habían demostrado ampliamente que no existía un “gen gay”. Como afirmaba, “no hay estudio que haya logrado establecer asociaciones significativas entre variantes genéticas y alguna orientación sexual” (p. 91). Resulta que ha salido un nuevo estudio, el cual tuvo mucha repercusión mundial, y se suma a la evidencia que demuestra que es totalmente falsa la narrativa dominante acerca de una supuesta determinación genética de la orientación sexual. Por el contrario, la conducta homosexual depende del medio ambiente, del desarrollo personal, de las influencias y las experiencias muchas veces negativas de la infancia, tales como el abuso sexual, el abandono paterno, la violencia, etc. En mi libro citaba estudios que confirmaban que el 59% de los varones y el 76% de las mujeres que experimentan atracción al mismo sexo han sido abusados sexualmente.[1]

ScienceNotemos algunos elementos del nuevo estudio en cuestión, titulado “Estudio de asociación a gran escala del genoma humano revela intuiciones en la arquitectura genética del comportamiento sexual del mismo sexo” (“Large-scale GWAS reveals insights into the genetic architecture of same-sex sexual behavior”).[2]

El equipo de científicos, tanto de la Universidad de Harvard como del prestigioso MIT (Massachusetts Institute of Technology), analizaron el material genético de casi 500.000 personas con la intención de terminar la discusión y posiblemente encontrar una base genética de la conducta homosexual. Es importante notar esto, ya que uno de los motivos al encarar el estudio era encontrar un fundamento biológico de la orientación sexual para así buscar la aceptación y la protección de dicha orientación por medio de leyes que protejan la identidad LGBT, como se afirma en otro artículo en la misma edición de Science, titulado “¿Cómo afectan los genes al comportamiento del mismo sexo?” (“How do genes affect same-sex behavior?”).[3] Entonces podemos dar vuelta el argumento y afirmar que, al no haberse encontrado ningún fundamento biológico para la conducta homosexual, no se pueden aprobar leyes que obliguen a la población a aceptar una “identidad LGBT” que no tiene fundamento, ya que tal identidad no existe.

gay-geneLo más importante es que el estudio rechaza definitivamente la idea de que ser homosexual es una condición innata, y afirma que dicha conducta no está controlada o en gran medida determinada por la composición genética de la persona. Esta conclusión se basa en dos hallazgos claves.

En primer lugar, el estudio descubrió que el efecto de los genes que heredamos de nuestros padres (conocido como la “heredabilidad”) en la orientación hacia personas del mismo sexo era muy débil, con solo .32 en una escala de 0 (ninguno) a 1 (total) de heredabilidad. Esto significa que el entorno o medio ambiente de desarrollo de la persona, que incluye la dieta, la familia, los amigos, el vecindario, la doctrina religiosa y una serie de otras condiciones de vida, tiene el doble de influencia en la probabilidad de desarrollar un comportamiento o atracción hacia el mismo sexo que los genes de una persona.

En segundo lugar, el estudio refutó un mito popular y desparramado por los medios de comunicación, ya que “ciertamente no existe un único determinante genético (a veces denominado ‘gen gay’ en los medios)” que cause el comportamiento sexual entre personas del mismo sexo. Por el contrario, “las variantes involucradas son numerosas y se extienden por todo el genoma”.[4] Cada una de estas variantes genéticas aumentaría la propensión de una persona a comportarse del mismo sexo en una cantidad infinitamente pequeña. Es decir, en términos científicos, el comportamiento y la atracción hacia el mismo sexo son altamente poligénicos, e incluso estos genes en conjunto “no permiten una predicción significativa de la preferencia sexual de un individuo”.[5]

Estos dos hallazgos claves demuestran claramente que es un mito y una gran mentira que existe la llamada “orientación sexual”, ya que no tiene ningún fundamento genético, y también es una mentira que alguien es “gay” porque nació así… Es decir, no existe la categoría “homosexual” y “lesbiana” desde el punto de vista biológico, como tampoco no hay un “determinismo” a la homosexualidad o lesbianismo. Y aún más, las variantes genéticas que predisponen a una persona a cierta conducta significa de hecho que prácticamente todos los seres humanos tienen dicha disposición… Todo va a depender del medio ambiente en el que se desarrollen y las elecciones de vida que tomen. Es más, el estudio demuestra que las personas que experimentan atracción al mismo sexo y que mantienen una conducta homosexual tienen de hecho un genotipo humano perfectamente normal, por lo que no son de ninguna manera genéticamente distintos de todos los demás seres humanos. En consecuencia, el desarrollo de la orientación sexual y la elección de pareja del mismo sexo no depende de una disposición genética, sino que está marcada por la experiencia personal y la libertad de la persona.

Otro elemento de dicho estudio a tener en cuenta es que varios de los investigadores son abiertamente homosexuales. Es decir, el prejuicio en todo caso debería redundar en favor de un supuesto fundamento biológico de la conducta homosexual. Sin embargo, al no encontrar ningún indicio genético, los investigadores han honestamente concedido que el “gen gay” no existe. Pero lamentablemente, varios investigadores LGBT también criticaron y trataron de impedir la publicación. Como afirma el The New York Times: “Varios científicos que forman parte de la comunidad LGBTQ dijeron que les preocupaba que los hallazgos pudieran dar municiones a personas que buscan utilizar la ciencia para reforzar los prejuicios y la discriminación contra las personas homosexuales.”[6]  Steven Reilly, científico LGBT, afirmó al mismo diario: “Estoy totalmente en desacuerdo sobre publicar esto”. Pero ¿por qué? ¿Acaso la ciencia sirve solo cuando se quiere confirmar el propio prejuicio? Agradezcamos que los autores principales del estudio resistieron a la presión para suprimir la evidencia científica y no sucumbieron a lo políticamente correcto.

Otra consecuencia de este estudio es que las personas que experimentan atracción al mismo sexo deben tener la libertad y protección legal para no ser identificados o etiquetados como LGBT, o ser presionados culturalmente o por la escuela a “salir del closet”, ya que esta no es una identidad verdadera. 

Como ya se afirmó en el libro “Atrapado en el cuerpo equivocado”, lo que requiere explicación no es la llamada orientación heterosexual, sino la conducta homosexual. Este estudio demuestra una vez más que no hay evidencia científica alguna con respecto a la orientación sexual “homosexual” como una característica biológicamente innata. La biología y la genética contradicen la falsa idea de que las personas que manifiestan otra orientación sexual “nacen así”. La tendencia del hombre hacia la mujer y viceversa es el resultado natural y esperable de todo el desarrollo de nuestros cuerpos sexuados (incluido el cerebro) hacia la función reproductiva.  Lo que hay que explicar es por qué en una minoría de personas esta tendencia natural se ve bloqueada y redireccionada hacia objetos sexuales que carecen de función reproductiva.  Como no hay evidencia de que la conducta homosexual tenga una base biológica determinante, su origen debe explicarse por algún problema ambiental relacionado con el desarrollo psicológico del individuo.

© Pablo Muñoz Iturrieta 2019

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[1] Cf. Rothman, Emily F., Deinera Exner, y Allyson L. Baughman. “The Prevalence of Sexual Assault Against People Who Identify as Gay, Lesbian, or Bisexual in the United States: A Systematic Review”, Trauma, Violence & Abuse, 2011, 12, no. 2, pp. 55-66.

[2] Cf. Ganna, Andrea, Karin J. H. Verweij, Michel G. Nivard et al. “Large-scale GWAS reveals insights into the genetic architecture of same-sex sexual behavior”, Science, 2019, 365, no. 6456.

[3] Cf. Mills, Melinda C. “How do genes affect same-sex behavior?”, Science, 2019, 365, no. 6456, pp. 869-870.

[4] Ganna et al. “Large-scale GWAS reveals insights into the genetic architecture of same-sex sexual behavior”, p. 6.

[5] Ob. Cit.

[6] https://www.nytimes.com/2019/08/29/science/gay-gene-sex.html?action=click&module=RelatedLinks&pgtype=Article

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7 Comentarios

  1. Me parece alevoso y desagradable, con ciencia o sin ciencia, yo tengo conciencia de ser lo que soy. Tantas veces se han equivocado los científicos y se han sometido a intereses de otros, ¿cómo será?

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