El autismo y la disforia de género ¿relacionados?

El 17 de noviembre pasado salió en las noticias en Inglaterra que 17 compañeras de escuela están recibiendo tratamiento hormonal para cambiar de sexo, cuya primera etapa consiste en administrar bloqueadores hormonales (para atrasar la pubertad y para que los órganos sexuales no se desarrollen). En conjunto con el impacto de la noticia, también salió a la luz que estas chicas padecían el trastorno del espectro autista. La maestra de estas niñas de hecho declaró que estas niñas autistas eran “vulnerables, con problemas de salud mental”, y que “estaban siendo ‘engañadas’ para que creyeran que son del sexo equivocado”.[1] Es más, según investigaciones del diario Daily Mail, hay 150 niñas diagnosticadas con autismo las cuales están recibiendo tratamiento hormonal para cambiar de sexo. La información la obtuvieron de la Agencia de Salud Nacional de Inglaterra (NHS: National Health Agency).

¿Es posible que haya una relación entre el autismo y los trastornos de identidad de género? Y si la hay ¿Qué factor cumple el autismo?

Muchos medios presentaron a la maestra como exagerando, ya que cree que las escuelas y algunos políticos se han tragado “el anzuelo” de una “falacia” políticamente correcta, vendida por un poderoso grupo de presión LGBT. Pero las revelaciones de esta maestra fueron espeluznantes: Hay alumnos en la escuela que “preparan” a alumnos más chicos para que cambien de sexo; estos alumnos objeto de presión son generalmente autistas; y una vez que el niño o niña a decidido cambiar de sexo, se les prohíbe a los maestros comunicarlo a los padres del niño.

Otra revelación para nada desconocida para quien trabaja con niños que padecen este trastorno, es que “En todos los casos, excepto en unos pocos, la autoridad educativa local diagnosticó oficialmente que los niños eran autistas. Igualmente, los que no fueron diagnosticados formalmente mostraron signos claros de estar en el espectro del autismo.”[2]

Expliquemos entonces esta relación entre el autismo y los trastornos de identidad de géneroCuando se identifica una patología psicológica en un niño que padece de trastorno de identidad de género, hay que preguntarse si esta patología podría ser una posible causa del mismo trastorno.

Ahora bien, un trastorno que aparece con frecuencia en niños con trastorno de identidad de género es el trastorno del espectro autista, en especial aquellos casos de niños autistas más funcionales. Esta observación clínica es apoyada por los datos proporcionados en importantes estudios, y ha abierto a puerta al estudio de la relación existente entre psicopatologías asociadas al trastorno de identidad de género.[3] Esta relación fue confirmada en el 2016 en un importante estudio que resume la literatura científica sobre el tema llevado a cabo por un equipo de investigadores en Inglaterra, los cuales establecieron que un número muy elevado de niños con trastorno de identidad de género padecen también el trastorno de autismo.[4]

Durante 5 años tuve la oportunidad de trabajar muy de cerca con niños que padecen el trastorno del espectro autista en diferentes grados. No quiero hablar aquí de qué es lo que causa el autismo. Simplemente voy a notar que una característica del niño autista es interesarse de modo intenso e incluso a veces obsesionado por ciertas actividades concretas. Esto se debe a que el niño autista no capta una idea como universal (como la noción abstracta de “vaca”, que luego uno aplica a toda vaca que ve), sino que se maneja en un mundo de objetos concretos, y los conceptos son muy rígidos (no admiten variaciones, como no entender que un auto que puede ser más grande o pequeño, o que ambos sean “autos”). Les voy a proponer esto: imagínense una iglesia o una casa, y después imaginen cómo un niño dibujaría una iglesia o una casa. El resultado es simplemente una representación general, universal, que se aplica a toda iglesia o casa. El niño autista, sin embargo, no puede pensar en “universal”, sino sólo en referencia a algo concreto: esta casa, este auto particular, esta silla concreta (no la idea de “sillas”). Si una madre le pide a un niño autista que le traiga una “silla” del comedor lo mata… seguramente le dará un ataque de rabia al niño al no poder procesar la información, ya que no solamente no pueden captar la idea de “silla” en general, sino que tampoco pueden entender a la silla como ubicada en un espacio concreto (el comedor).  Ahora relacionemos eso con la obsesión del niño autista. 

Al entender todo de modo rígido y concreto, entonces, es fácil que se desarrollen obsesiones por algo particular y concreto. Habiendo trabajado con niños autistas, noté que siempre tenían alguna obsesión por algo, lo cual podía ser algún color particular, un libro que debía ser leído una y otra vez casi de manera ritual, algún objeto particular, etc. Un niño con autismo leve al cual acompañé en una etapa de su aprendizaje, por ejemplo, estaba obsesionado con el ajedrez (algo común en niños autistas) y la política: sabía los nombres de cada senador, diputado nacional y provincial, intendentes y otras autoridades de USA, de Canadá y de Inglaterra. El niño tenía 11 años…

Ahora bien, supongamos que un niño autista bastante funcional va a la escuela, y en jardín de infantes la maestra les dice que el sexo es algo asignado socialmente, que en realidad no son varones o nenas, que es algo que tienen que decidir por sí mismos. En pocas palabras, en niños que ya padecen el trastorno del espectro autista esto es simplemente el puntapié inicial para desarrollar graves problemas y trastornos de la identidad del niño. Es simplemente abusivo plantearle eso a cualquier niño, pero en el caso del niño autista es criminal. Así de simple, ya que están abusando de su capacidad de conocimiento limitada y con tendencias obsesivas.

Es un hecho que, en el caso de niños con trastorno de identidad de género, padecen una obsesión centrada en conductas del sexo opuesto, la cual se intensifica aún más si el niño padece autismo. El Dr. Zucker, el experto más importante en el mundo en la transexualidad en niños y jóvenes, afirma que hay una conexión entre el autismo y el trastorno de identidad de género, lo cual predispone al niño a que tenga un interés obsesionado en algo, además de pensar con una rigidez extrema. Una vez que el niño autista se ha obsesionado que es del sexo opuesto (porque lo escuchó de una maestra, o en TV, o por otros), y se le dice que no es así, manifiesta una gran ansiedad, lo cual es una reacción propia del niño autista cuando se interfiere en su obsesión (por ejemplo, cuando los padres le dicen que no es nena sino varón).[5]

El género, entonces, se puede convertir en una obsesión para el niño autista, ya que estos niños tienden a magnificar intensamente sus intereses.[6] Aunque estos intereses también pueden variar. Déjenme que les cuente un caso al respecto. David, un niño de 5 años de Toronto diagnosticado con los trastornos de identidad de género y del espectro autista, ya manifestaba varias obsesiones anteriormente a su obsesión por el género femenino. Sus padres tendieron a ignorar las primeras obsesiones, pero cuando comenzó a manifestar que era niña de modo obsesionado, no supieron qué hacer, ya que amenazaba con cortarse el pene. Sus padres, para tratar de calmarlo, le compraron una serie de muñecas y juguetes para niñas y le permitieron usar la ropa de su madre a diario. Al evaluárselo por primera vez, cuando atendía jardín de infantes, el joven insistía que era niña y que en la escuela se uniría a la fila de las niñas. Tiempo después, en el curso del tratamiento, la madre informó que ahora estaba desarrollando una nueva obsesión: creía que era una computadora. Esa obsesión por creerse parte de la familia de Microsoft luego dio paso a la obsesión trenes, aeropuertos, libros, y finalmente por hombres estrellas de heavy metal, lo que lo llevó a no cortarse el pelo para imitar a sus héroes. Cada una de sus obsesiones duraban entre 3 y 6 meses. Ya a los 7 años su obsesión por ser del sexo opuesto comenzó a perder fuerzas. En la sesión de terapia número 112, cuando tenía 9 años, David reveló que su obsesión comenzó como escapatoria a las burlas de sus compañeros en la guardería. A los 12 años su psiquiatra verificó que los síntomas de trastorno de identidad de género habían desaparecido por completo.[7] Es decir, el afirmar su comportamiento profundizó su obsesión, pero gracias a que el niño recibió terapia, el niño pudo superar su obsesión de ser niña.

Que esta explicación nos deje más en claro por qué la ESI y sus elementos ideológicos son extremadamente peligrosos para cualquier niño, y más aún para aquellos que sufren de un trastorno particular, como es el caso del trastorno del espectro autista.

® Pablo Munoz Iturrieta 2018

[1] https://www.dailymail.co.uk/news/article-6401593/Whistleblower-teacher-makes-shocking-claim-autistic.html 

[2] https://www.dailymail.co.uk/news/article-6401593/Whistleblower-teacher-makes-shocking-claim-autistic.html

[3] Cf. de Vries, A. L. C., Noens, I. L., Cohen-Kettenis, P. T., van Berckelaer-Onnes, I. A., & Doreleijers, T. A. H. (2010). Autism spectrum disorders in gender dysphoric children and adolescents”. Journal of Autism and Developmental Disorders, 40, pp. 930–936.

[4] Cf. Dreger, A. (2009). “Gender identity disorder in childhood: Inconclusive advice to parents. Hastings Center Report, 39 , pp. 26–29.

[5] Cf. Zucker, Kenneth J., Hayley Wood, Devita Singh, y Susan J. Bradley, “A Developmental, Biopsychosocial Model for the Treatment of Children with Gender Identity Disorder”, Journal of Homosexuality, 2012, 59, p. 379.

[6] Cf. DeLoache, J. S., Simcock, G., & Macari, S. (2007). “Planes, trains, automobiles–and tea sets: Extremely intense interests in very young children”. Developmental Psychology, 43, pp. 1579–1586.

[7] Cf. Zucker et al., “Model for the Treatment of Children with GID”, p. 379-380.

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Este artículo están basado en mi próximo libro sobre La Ideología de género y educación sexual, el cual está basado en más de 800 artículos científicos sobre el tema. Los expertos consultados se cuentan entre las autoridades más importantes en el mundo científico en los campos de la genética, psiquiatría, endocrinología, epidemiología, epidemiología psiquiátrica, neurología, neuroinmunología, genética, biología, pediatría, medicina interna, y sociología. También han sido consultados multitudes de personas víctimas de la ideología de género, y sus testimonios trágicos verán por primera vez la luz en estas páginas. A ellos y sus familias van dedicadas estas páginas, porque debemos encontrar un camino para aliviar su sufrimiento.

Un comentario

  1. Soy madre de una nena con TEA. Este año empezó primer grado en una escuela estatal con su APND (acompañante personal no docente). Voy a estar muy atenta a los contenidos de la ESI, me gustaría saber si corresponde hacer una denuncia si observo algo que está fuera de lugar o que no corresponde.

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