Comentario al análisis del P. Fuentes a “El Libro negro de la nueva izquierda” de Laje y Márquez

                                        Cuando tienes algo que decir, el silencio es una mentira. Y la tiranía se alimenta con mentiras. (Jordan Peterson, 12 Rules for Life)

ACLARACION: En esta batalla contra la ideología de género debemos estar unidos y luchar juntos. Pero también debemos formarnos, y esta es una oportunidad de crecer intelectual, espiritual, y humanamente. Esta es la intención del presente comentario, no para dividir o tomar partes, sino para conversar estos temas, y entre todos buscar la VERDAD, ya que al totalitarismo marxista, al usar como arma letal la mentira, se lo vence sólo con la verdad. Acá va mi grano de arena, ante el pedido de mucha gente que envió su consulta al respecto.


 

El comentario y crítica del P. Miguel Ángel Fuentes al “Libro negro de la nueva izquierda” me parece acertado (ver recensión aquí). Digo esto porque el escrito ha causado cierto revuelo en grupos de whatsapp y demás, como cuando la piedra golpea el camoatí y las avispas que estaban escondidas de repente se convierten en amenaza para los circundantes. ¿Por qué uso esta imagen? Porque si el camoatí está seco, la piedra no surte efecto. Pero cuando hay avispas adentro, ya es otra historia, y se arma revuelo. Y son esas avispas las que el teólogo sanjuanino quiere notar no pasen desapercibidas. Ante un camoatí en ebullición, quedan dos opciones: enfrentar el avispero, o salir corriendo. Enfrentémoslo sin temor y con paños fríos, y de paso aprendamos los unos de los otros.

Hay que aclarar que el escrito del P. Fuentes está compuesto en el género literario llamado “recensión”, el cual presenta un libro, en este caso el de Laje y Márquez, y se ofrece una crítica constructiva del mismo si fuese necesario.

Por un lado, la presentación de las dos partes del libro es excelente sin duda, tanto de la primera parte escrita por Agustín Laje, “Postmarxismo y feminismo radical”, como de la otra a cargo de Nicolás Márquez, “Homosexualismo cultural”. En mi opinión, es un resumen certero de lo que podríamos decir “las mejores frases” que ilustran claramente el pensamiento ideológico y marxista de la “nueva izquierda”. Recomiendo esas páginas tanto a quien haya leído o no el libro, ya que presenta en modo resumido la línea central de las dos partes del libro.

Con respecto a la apreciación del libro, el autor (P. Fuentes) claramente afirma que, “Haciendo un balance de la obra, debo decir que es una buena y meritoria denuncia de esta gravísima amenaza que se cierne sobre nuestra sociedad”. Es decir, en cuanto a denuncia, debemos prestarle atención ya que no es chiste. Todo lo que afirman Laje y Marquez con respecto a la ideología de género es verdad, no es invento, para nada. Es una ideología marxista totalitaria muy, pero muy peligrosa. Habiendo vivido ya por muchos años en países donde la ideología de género está institucionalizada, puedo dar testimonio de los graves daños que causa en la persona humana, en las familias, y en las distintas instituciones y ámbitos de la sociedad (instituciones educacionales, trabajo, sindicatos, partidos políticos, fuerzas armadas, deporte, etc.). No son pocos aquellas personas LGBT que he tratado a lo largo de mi camino, y no puedo dejar de recalcar que son las primeras víctimas de una ideología mortal.

Por eso, quien quiera entender el origen, desarrollo y difusión de la ideología de género, la cual brota dentro del marxismo más craso, debe leer este libro. Personalmente, creo que el planteo que se hace de la problemática marxista de la ideología de género debería ser introducido en los planes de educación de secundaria de toda Latinoamérica. Así de simple.

Sin embargo, y aquí es cuando la piedra toca el camoatí, el P. Fuentes hace mención crítica de varios puntos del libro que enumero a continuación, y los cuales comento.

  • Se echa de menos las referencias obligadas a la función que cumplen en la difusión de la ideología de género los organismos de las Naciones Unidas y su política poblacional, así como a la importancia capital que han tenido las Conferencias del Cairo y Beijing, donde se instala la Agenda de Género a la que responden las políticas que actualmente la van implementando en el mundo. Esta es una laguna importante.” (P. Fuentes)

Es verdad que falta explicar esta parte. Si se tratase de un libro en el cual simplemente se denunciara la ideología de género desde un punto de vista meramente ideológico, como pseudo-filosofía, se entiende que se deje esto de lado. Pero al tratar de explicar cómo “la izquierda se apoderó políticamente de gran parte de Latinoamérica…” (Libro Negro, p. 9), no se puede prescindir de cómo se llegó a esto en un marco internacional. Tal vez por falta de espacio o por enfocarse en un tema concreto no se llevó a cabo, por lo cual una secuela la libro que trate esta temática es más que necesario y sería muy bien recibido por todos.

  • Algunas citas de los personajes criticados en el libro pueden herir el pudor incluso de quien tenga poco.” (P. Fuentes)

Esto es un tema difícil realmente, ya que en sí el terreno de la sexualidad es delicado, y el ser tan explícito puede llevar a abrir nuevas puertas a un joven y meterlo en un mundo totalmente desconocido y peligroso. Pero por otra parte es necesario denunciar al enemigo en sus propias palabras, como se dice. El P. Fuentes dice que “Otros autores y en otros tiempos habrían hecho entender las cosas sin necesidad de que quedaran tan explícitamente descritas.” Es verdad, pero tal vez en nuestros tiempos las referencias no explícitas ya no bastan. Ciertamente que son otras épocas. Lamentablemente la sensibilidad de muchos jóvenes ha sido herida mortalmente en muchos casos a muy temprana edad. Igualmente da para una buena reflexión el planteo del P. Fuentes. ¿Qué haría yo si tuviese que explicar ciertas cosas? Probablemente seguiría su consejo, y lo daría a entender con mis palabras, ya que “a buen entendedor pocas palabras.” Pero igual es algo difícil de hacer y vivimos en tiempos turbulentos, en los cuales es necesario entender bien los planteos marxistas, que muchas veces implica leer las inmundicias que proponen. 

  • Asimismo, considero que algunas críticas que hacen los dos AA. están encaradas desde una perspectiva liberal y, por tanto, incompleta.” (P. Fuentes)

El lector dirá: Pero obvio, si ambos luchan contra el comunismo, y por lo tanto no queda otra opción… Pero vamos de a poco, y veamos de dónde sale ese tan mentado “liberalismo” y cuál es su relación con el “comunismo”.

El lector también dirá “¡Pero si Marquez y Laje son de derecha luchando infatigablemente contra la izquierda!” Eso es verdad, están luchando de modo admirable contra el marxismo cultural contemporáneo. Pero les recuerdo que la “derecha” es un invento de la izquierda. Es decir, la izquierda se inventa no sólo a sí misma, sino que también inventa a su adversario, la derecha. ¿Qué quiere decir esto? Que la distinción entre “derecha” e “izquierda” es una iniciativa de la izquierda, en provecho de la izquierda para derribar los poderes de este mundo o apoderarse de ellos. ¿Cuándo surgió esta nueva distinción? En la revolución comunista de Francia (la “Revolución Francesa”) de 1789. Anteriormente nunca existió dicha distinción. ¿Quién es de derecha? Aquel que la izquierda denuncia o designa como tal. Así de simple… es un criterio totalmente arbitrario y que varía de acuerdo a la situación y al juego que juegue la izquierda…

Pero de fondo, y esto es lo que hay que entender, hay una lucha más profunda en lo más interno de la esencia del liberalismo iluminista y racional de los siglos 17 y 18. Aquí está la clave para entender la historia del pensamiento político contemporáneo: al liberalismo le nació un hijo matón y rebelde, que se hartó de las consecuencias del liberalismo craso, y adoptó una idea que venía gravitando ya desde la época de los sofistas en Grecia: el comunismo. Es decir, el comunismo se metió en la intimidad del liberalismo, siendo un producto o fruto reaccionario del mismo. Es por eso que criticar al marxismo desde el interno del liberalismo deja inconclusa la crítica. Lo repitamos nuevamente: el liberalismo, históricamente, se manifiesta de dos maneras: un liberalismo blando, al cual se le llama simplemente “liberalismo”, y un liberalismo de línea dura, al cual se le llama “comunismo”. Los dos, en su esencia, son parientes, y buscan lo mismo, aunque con distintos métodos. Ambos liberalismos, el blando y el duro, tienen sus raíces en el pensador suizo Jean-Jacques Rousseau, y surgen debido a una contradicción interna de su pensamiento: que el Estado no es natural, pero es necesario para la recreación de nuestro estado natural original. Expliquemos esto. 

Rousseau pintaba un cuadro paradisíaco de nuestra condición natural y animal, pero también dejó en claro que la humanidad había caído irremisiblemente de esa condición. Es decir, ahora vivimos en sociedades altamente desarrolladas con familias, moralidad, propiedad privada y leyes que la protegen, mas los vicios consecuencia del lujo y las virtudes necesarias para sobrevivir. Todo esto es malo para él. Para Rousseau, entonces, la caída del “estado natural” significaba que nos hemos convertido en animales sociales, morales, culturales, artísticos, racionales, políticos, y esta es la razón por la cual somos miserables: hemos perdido nuestra simplicidad natural. ¿Qué podemos hacer para remediarlo? El liberalismo duro, el totalitario, simplificador, el que lograba una sociedad sin distinciones ni diferencias, en otras palabras: el comunismo. Esto nos llevaría más cerca del estado original de la naturaleza humana. ¿Se entiende mejor entonces por qué Marx sostenía que en el origen la humanidad vivía en una especie de “sociedad comunista matriarcal”? (ver acá) Una de las cosas que Rousseau planteó para lograrlo fue la instauración de una “religión civil” que suplante al cristianismo. Es por eso que el liberalismo y el proceso de secularización del mundo están íntimamente unidos. 

Y aquí viene el meollo de la cuestión: Fue el pensamiento de Rousseau el que inspiró a los jacobinos de la Revolución Francesa, los cuales instauraron la República Francesa para expulsar el cristianismo, y en cuyo proceso masacraron a 100,000 personas con la guillotina en París, y otros cientos de miles en la región de Vendée y otros territorios católicos. Y para complicar las cosas, estos revolucionarios actuaron con el apoyo del recién formado gobierno de los Estados Unidos, e incluso adoptaron la declaración del Estado de Virginia como base de la famosa Declaración Universal de los Derechos del Hombre, del cual el liberalismo hace tanto alarde. ¿Pero acaso la revolución francesa no fue una revolución comunista decía más arriba? Si, fue ambas, de hecho, fue una revolución comunista y liberal, o mejor dicho, fue una revolución iluminista, la cual incluye a ambos hijos: el liberalismo blando y el liberalismo duro (comunismo). No porque sí Marx diría años después que el error más grande de la comuna de la Revolución Francesa fue no haber matado más personas… y que cuando se impusiese su comunismo no debía fallar en eso. Y bien que lo escucharon Lenin, Stalin, Mao, Fidel Castro, el Che Guevara…

Entonces aclaremos nuevamente: Rousseau es el padre del liberalismo contemporáneo, que por una contradicción interna dio origen al liberalismo blando y al liberalismo duro. Ambos liberalismos representan un rechazo total al cristianismo. El liberalismo blando triunfó finalmente en Francia, en los Estados Unidos, y en Inglaterra. El liberalismo duro triunfó en los países comunistas. Y después de tantos conflictos mortales, el liberalismo contemporáneo busca fusionarse nuevamente, en una especie de Marxismo liberal/cultural, lo que Marquez y Laje acertadamente llaman el “Neomarxismo”. Que en realidad de nuevo tiene sólo la aplicación contemporánea en las “minorías oprimidas”, porque ya estaba presente en lo interno de Rousseau y en su aplicación concreta en la muy liberal y totalitaria Revolución Francesa.

¿Se entiende mejor entonces por qué el P. Fuentes afirma que encarar el tema desde una perspectiva liberal es incompleta? La historia del pensamiento posterior a Maquiavelo es muy, pero muy complejo, y requiere en cierta manera conocer bien todas las obras posteriores, lo cual plantea un esfuerzo muy grande en sí, y en ese sentido yo creo que Laje y Márquez tomaron una perspectiva liberal no con mala intención, sino porque es parte necesaria del aprendizaje y conocimiento filosófico, y muchas veces requiere de muchos años el ver “el bosque completo” y dejar de lado los árboles, como dijo certeramente el físico Albert Einstein.

Ahí se entiende mejor por qué tomar esta perspectiva liberal es una trampa, porque del interno del liberalismo surgen los argumentos marxistas en favor de “la exacerbación de la libertad individual, la concentración sobre los bienes materiales, las reivindicaciones de derechos inexistentes (como el “derecho sobre el propio cuerpo” y el “derecho a decidir” invocados como argumentos del aborto), el divorcio, la anticoncepción, la mercantilización y otros males” (P. Fuentes). Todos estos son problemas y argumentos derivados del liberalismo.

  • Márquez desliza algunos errores serios sobre el derecho natural. Critica muy bien el abuso político de conceder derechos públicos y de privilegio a comportamientos desordenados (matrimonio entre personas del mismo sexo, adopción de niños por parte de parejas homosexuales, etc.) pero no parece comprender que los comportamientos contra la naturaleza tampoco fundan derechos en el terreno privado.” (P. Fuentes).

Hay tres frases en el libro que me causaron preocupación y que el P. Fuentes también cita: “el Estado debe ser abstencionista y limitarse solo a garantizar a los homosexuales su legítimo derecho a vivir su intimidad carnal como les plazca, pero no el derecho a que se les otorguen privilegios ajenos a la naturaleza de la actividad venérea que ellos mismos decidieron tener” (Libro Negro, p. 207); “¿Tiene derecho una persona a comer excremento? Estimamos que sí y ese derecho habría de ser inviolable” (Libro Negro, p. 248); y finalmente, “Desde el inicio de este trabajo hemos sido partidarios de que el sujeto homosexual tenga todo el derecho de vivir su intimidad de esa manera, aunque la misma sea tan ajena a lo que la naturaleza indica” (Libro Negro, p. 252).  Es cierto que es necesario que el Estado a veces sea tolerante con respecto a ciertos vicios o desviaciones en la esfera privada para evitar introducir a la sociedad en un sistema policíaco-moral, como dice el P. Fuentes, pero la razón no es porque tales comportamientos constituyan un derecho en sí mismo. Nunca hay derecho a hacer lo que uno quiera si eso va contra el orden natural de las cosas. Y es aquí que yerra la teoría liberal del estado como protector de la libertad de la persona mientras no vaya contra los derechos de los demás. No se puede decir que “cada uno es libre de hacer lo que quiera, mientras no me toque a mí ni me perjudique…” Este es un argumento liberal y en sí pernicioso y dañino. Con esto no quiero decir que el Estado deba intervenir la conducta de personas LGBT, para nada. Pero el afirmar estos supuestos derechos privados dejan de lado una realidad de toda persona LGBT: en muchos casos, como en personas transexuales y transgénero, estamos frente a un tipo de trastorno mental que debe ser tratado con un tipo de terapia apropiada. Y por lo tanto afirmar, por ejemplo, “que hagan en su casa lo que quieran”, desconoce profundamente la realidad de estas personas, con las cuales hay que tener mucha compasión y misericordia por la situación en la que se han metido y las conductas que han adquirido a lo largo del camino.

Tal vez se deba a la falta de trato con personas LGBT que Marquez no lo haya visto, y por eso yo creo que en una buena conversación me va a entender el planteo que hago desde el punto de vista psiquiátrico, psicológico, y espiritual.  En mi trabajo de muchos años con niños, jóvenes, y padres de familia, me encontré con casos muy dolorosos de abuso, enfermedades mentales, perversiones sexuales, suicidio y violencia, lo cual me llevó a consultar a varios especialistas en problemas de desviación sexual e identidad de género. Éstos me guiaron y me contactaron con directores de instituciones especializadas, así como a científicos y especialistas muy importantes en el tema en los Estados Unidos, Canadá, e Inglaterra. Estos países están siendo testigos de las graves consecuencias de la ideología de género, y de cuyo testimonio tenemos que aprender ante el debate que está teniendo lugar a nivel mundial, el cual es manejado mayoritariamente por ideólogos ajenos a la verdad científica. Y lo más tremendo de todo, es que se está haciendo una terrible injusticia, a veces irreversible, a miembros vulnerables de nuestra sociedad: los miembros de la llamada comunidad LGBT. En pocas palabras:

  • No porque sí el 41% de los “trans” cometen suicidio.
  • No porque sí la llamada comunidad LGBT es víctima de un número desproporcionadamente alto de enfermedades mentales en comparación con el resto de la población, y por esa razón es urgente y necesario ayudar al que lo necesite.
  • Hay personas que sufren tremendamente acerca de su identidad sexual. He visto a hombres grandes y casados llorar frente mío a causa de su conducta homosexual, no sabiendo cómo salir de la misma.
  • He recibido llamadas de transexuales desesperados y a punto de suicidarse por el infierno en el cual se han metido. Ya no pueden soportar la depresión y el peso de haber sido engañados por terapias hormonales y cirugías mentirosas.
  • Recibo muchísimos mensajes de personas transexuales desesperados por salir de lo que se metieron, cuando ya todo parece demasiado tarde. Mi amigo Walter Heyer, uno de los primeros transexuales de la historia, el cual hizo la “detransición”, está haciendo un bien enorme al respecto con estas personas.
  • He escuchado pacientemente el odio de mujeres lesbianas, relatando el abuso sistemático que padecieron por años, y que las ha llevado a rechazar todo contacto con cualquier hombre.
  • La violencia dentro de la comunidad LGBT es altísima, producto de serios problemas mentales.

Por eso, no olvidemos que las heridas son verdaderas y el infierno de estas personas real. Con decir “que en su casa hagan lo que quieran pero con mis hijos no se metan” refleja ignorancia en algunos casos, e individualismo y egoísmo en otros. No podemos dejar de lado el Bien Común, el cual incluye no sólo el bien de nuestros hijos, sino también el bien de toda persona que se considera LGBT.

Para culminar, el “Libro Negro de la nueva izquierda” es un buen libro, que no quepa duda. Pero hay que tener en cuenta estos elementos mencionados por el P. Fuentes, y en los cuales venía pensando por mucho tiempo. No lo dije antes porque no quiero desmerecer la gran labor que están llevando a cabo Agustín Laje y Nicolás Márquez contra la ideología de género. Pero ante el pedido y preguntas de mucha gente, no me podía callar más.

Que estas palabras, el comentario del P. Fuentes, y la gran labor de Agustín Laje y Nicolás Márquez nos hagan entender lo perverso de la ideología de género, la cual como león rugiente anda en busca de quien devorar. 

© Pablo Munoz Iturrieta 2018

5 Comentarios

  1. EL ERROR DE TODOS ES NO DECIR QUE DESDE 300 AÑOS TODA ESTA GUERRA ANTICRISTIANA ES PROMOVIDA POR LA MASONERÍA QUE MANEJA AL LIBERALISMO Y AL MARXISMO. CLARAMENTE EL ATAQUE DEL ABORTO E IDEOLOGÍA DE GÉNERO LO HACE UN GOBIERNO MASÓN CONFESO. NO USEN EUFEMISMOS LEÓN XIII NOS MANDÓ DESENMASCARALOS

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  2. “….un liberalismo blando, al cual se le llama simplemente “liberalismo”, y un liberalismo de línea dura, al cual se le llama “comunismo”….

    Me recuerda a una explicación del padre Dominique Bourmaud en su libro Cien años de modernismo, donde menciona que había dos alas modernistas que hacían el juego de síntesis hegeliana, el ala soft con la revista Communio que -cual mencheviques- querían la revolución en la Iglesia pero de a poco para no arruinar la obra -ratzinger dixit- y el ala hard con la revista Concilium liderada por gente como Hans Küng que al mejor estilo bolchevique querían la revolución rápida.
    ¿acaso esta pseudojerarquía hubo utilizado los métodos del enemigo para demoler por dentro a la Iglesia?
    siendo que la palabra hierarchia significa alguien que custodia un bien ¿se les podrá llamar jerarcas a estos sátrapas que sólo se han dedicado a demoler lo más santo que tenía la iglesia como lo es la Doctrina y la liturgia??

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  3. Lamentablemente la revolución francesa no se evitó porque el Rey de Francia demoró en hacer la consagración de Francia al Sacre Coeur según se lo había pedido NSJC a santa Margarita María de Alacoque.

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  4. Pablo me gustaría saber que opinas si la revolución francesa hubiera fracasado, pues las constituciones y la democracia que hoy vivimos es producto de dicha revolución… No te parece que la revolución era necesaria? Gracias.

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